
Por Oscar Ceballos – Analista Político.
El intento de juramentación del Presidente Electo de la oposición fue un desalentador y desmoralízate fracaso diplomático, político y social, a nivel nacional e internacional anunciado. El Presidente Electo de la oposición, creó falsas expectativas políticas, a nivel nacional e internacional, al no contar con un certero apoyo cohesivo, viable y factible de presión política, material y diplomática, que hiciera posible el aplazamiento o el impedimento de la Juramentacion Presidencial.
El desconocimiento de la voluntad popular, fue un hecho público que demostraron organismos de observación electoral internacional y las Actas presentadas por la oposición en forma incuestionable.
Sin embargo el Presidente, sin legitimación social, realizó su Juramentación Presidencial, con el apoyo controlado de todas las instituciones del Estado bajo una política sistemática de intimidación social y represión selectiva de dirigentes políticos y sociales, entre los cuales se destacaban periodistas y voceros sociales y sindicales, no haciendo posible la construcción organizada nacional de una oposición fuerte, unitaria y determinada que impidiera realizar la juramentación del Presidente no electo, desde el punto de vista nacional o interno.
Ahora bien, desde el punto de vista internacional, se percibió un fracaso al no lograrse cohesionar los esfuerzos políticos y diplomáticos en la comunidad internacional, responsabilidad que recayó en algunos dirigentes de la oposición que se encuentran en el exterior. La dirigencia opositora en el exterior nunca obtuvo ni de la Comunidad Europea, ni de Washington un pronunciamiento y acción material unánime de apoyo directo, de reconocimiento al Presidente electo de la oposición. Las estructuras de organismos como la Unión Europea en su gran mayoría, sólo emitieron vagos pronunciamientos y declaraciones ambivalentes, dosificadas de un apoyo simbólico a la situación electoral, pero nunca se pronunciaron y reconocieron directamente al Presidente Electo de la oposición.
En este hecho medió la crisis interna política de los partidos políticos españoles, en especial, la postura ambivalente del Gobierno Español. La oposición venezolana en Europa y en los Estados Unidos, no obtuvo apoyo político ni diplomático sustancial y material para la juramentación del Presidente Electo de la oposición.
Esto comporta y hace evidente un fracaso, en términos políticos y diplomáticos a nivel internacional de la oposición venezolana. Las estructuras Estatales y organizacionales como la ONU la Comunidad Europea y Washington, ante el fracaso de la juramentación del Presidente Electo de la oposición, sólo emitieron sanciones inefectivas e inejecutables, contra el gobierno venezolano, ahora de nuevo en poder, con sanciones las cuales pueden ser consideradas como de mera “consolación” para la oposición política venezolana, ya que tanto Washington como la Comunidad Europea ni siquiera se pronunciaron ni desconocieron el masivo fraude electoral que urdió quien ahora se “juramentó” de nuevo en el poder.
Al lado del fracaso político y diplomático a nivel internacional el Presidente Electo de la oposición en forma naive, inocente y poco seria, erró al anunciar y crear falsas expectativas sobre su regreso para su juramentación Presidencial en Venezuela, ante la sociedad venezolana y ante la comunidad internacional, y sin deliberadas malas intenciones, hizo creer que tenía planes concretos, específicos y viables para estar presente y juramentarse como Presidente Electo de la oposición.
Muchos avezados políticos, periodistas y politólogos, incluyendo el suscrito, percibieron al Presidente Electo de la oposición, como incauto y poco serio, y como una Quijotada política, propia de políticos sin experiencias, pero muy decepcionante y destructiva a nivel moral, político y social, para la sociedad venezolana. Este grave error recaerá políticamente, en términos de credibilidad y responsabilidad política en la líder política, pues los éxitos y los fracasos tienen políticamente “culpables y responsables” de los éxitos y fracasos.
Este error tempranamente fue percibido como poco serio, por la opinión internacional, que lo entrevistaba en cada escenario, donde sus declaraciones eran una especie de cortas narrativas inocentes, matizadas de una “posición diplomática” ingenua y llena de gran incredibilidad política subjetiva ante un régimen totalmente intolerante.
La dirigencia política opositora venezolana en el exterior, no logró convencer a las estructuras organizativas multilaterales como la Comunidad Europea, Washington y a otros países del mundo de que el reconocimiento al Presidente Electo de la oposición venezolana, era muy diferente a la del frustrado Presidente Interino, pero ese efecto prevaleció y sigue existiendo. Esta posición trajo como consecuencia una imposible cohesión y articulación internacional política y diplomática de apoyo al Presidente opositor electo, mucho menos se elaboraron alternativas o planes contingentes materiales de apoyo al Presidente Electo opositor.
Solo un grupo de Ex Presidentes se dispusieron a acompañar al Presidente opositor electo, pero pronto se dieron cuenta que ello era una “misión imposible” de realizar con la sola voluntad del Presidente opositor electo, ya que nunca existieron planes de contingencias, nacionales ni internacionales de apoyo.
A mi juicio, estos fueron los factores internos y externos, que como errores y obstáculos impidieron el Juramento y toma del poder político del Presidente Electo opositor. Se cierne sobre la sociedad venezolana un complejo y difícil panorama, desmoralizador, político, social y económico que demandará un replanteamiento político profundo, innovador de “nuevas ideas” por las nuevas generaciones políticas que inevitablemente asumirán los asuntos políticos sociales y económicos del país, ante una oposición política sin rumbo ni destino.
Se cierra así una etapa o fase política que hasta ahora era esperanzadora para millones de venezolanos desplazados y para la oposición política venezolana, que esperaba un cambio, cuyo fracaso o error si bien no es absoluto en términos políticos y sociales, tendrán que esperar y admitir.
Ningún político derrotado, admite fácilmente los desaciertos que describo en este análisis, pragmático y operacional que hago sobre los errores de la oposición, como obstáculos que no pudieron vencer y como factores que influenciaron e impidieron realizar la juramentación del Presidente Electo de la oposición.
El ciclo se cierra y se abrirá uno nuevo de esperanzas como el “corsi e recorsi” del filósofo italiano Jean Batista Vico. No es mi intención desmoralizar, sino analizar los hechos y errores acaecidos.