
Interpretación cristiana navideña elaborada por Óscar Ceballos Abogado UCV. Politólogo MD. Especialización en Administración Pública. Athens Ohio Ex Inspector de Tribunales. Cristiano.
La Navidad es un símbolo cristiano de esperanza, de renacer de cambios positivos, donde todos sin distingos de clases y discriminaciones de credos, se unen, para compartir, entre luces, canciones, comidas y bebidas con la familia, con las amistades y el prójimo, con motivo de la celebración del nacimiento de Jesús El Salvador.
Un clima social de paz y hasta un clima atmosférico diferente, nos envuelve y nos hace tolerantes, compasivos reflexivos, y dialécticos, en un abanico de alegrías, interpretaciones, reflexiones, que moldean y hacen más sólidas nuestras convicciones acerca de la vida y el mundo.
La celebración del nacimiento de Jesús es realizada de muchas formas o maneras. Si bien es una fecha religiosa cristiana, el nacimiento de Jesús envuelve a una gran mayoría de cristianos, bajo el llamado concepto de interpretación secular, en el cual la fe religiosa, su culto o difusión, está prácticamente separada de la institución material religiosa de la Iglesia, a través de una especie de sincretismo religioso comercial privado, donde la coreografía navideña, no solo se escenifica o se hace presente con el nacimiento del Niño Jesús tradicional y ortodoxo, sino también con la transculturización occidental que la religión cristiana ha sido influenciada a través de siglos, con novedades y ornamentos como árbolitos navideños, la presencia europea de San Nicolas, las regalos, comidas navideñas, propias y extranjeras, como el pan de jamón, el panettone y otras exquisiteces, que son digna de un festival gastronómico internacional, en la ocasión del nacimiento del Niño Jesús.
El nacimiento o celebración del Niño Jesús, se realiza en el último mes del calendario o tiempo cristiano, considerado como el almanaque oficial religioso en el cual por el hecho de ser celebrado en el último mes del calendario trae alegrías, tristezas, esperanzas, proyectos de vida personales, sociales, políticas y muchas emociones más, donde los proyectos de vida se replantean y se vuelven a repetir, una y otra vez en un ciclo interminable. parecido a la descripción que el filósofo napolitano Jean Batista Vico, denominó, como los ciclos de la humanidad los cuales se repiten una y otra vez, con diferentes actores, en una relación cambiante, espacio tiempo.
El suscrito observa que que cada país religioso cristiano, lo celebra de acuerdo a su geografía y costumbres, pero siempre bajo el denominador común de un sincretismo religioso comercial, que ha experimentado el cristianismo bajo la influencia occidental de la cultura anglosajona y europea.
En Venezuela el suscrito observa qué ese cambio se observa al notar que han desaparecido los tradicionales dulces de lechosa, el dulce de cabello de ángel, el artesanal ron de ponsiget. Los dulces ahora han sido suplantado por los brownies, dulces secos y otras exquisiteces.
Solo se mantienen fuertemente las tradicionales hallacas, una suerte de comida artesanal, propia de la gastronomía y gentilicio criollo del venezolano, pero que también ahora son compradas en restaurantes, bodegones y establecimientos, donde este plato navideño persiste en una forma comercial.
Estos escenarios coreográficos y gastronómicos nos revelan ese llamado, concepto abierto de la secularización de la religión cristiana, que comporta la separación material y espiritual de la religión cristiana de la institución religiosa, sin perder la fe. Una especie enfoque o creencia sin discriminación religiosa, pero sin separarse de la fe cristiana.
El suscrito expresa que este artículo fue sugerido por el Profesor Universitario y amigo, el Ex juez Superior Eder Solarte Molina, sugerencia que me hizo al encontrarse inmerso, él y su esposa Eneida, actual Juez, en la preparación hogareña, de ese escenario navideño que como cristiano celebran y le demandan gran cantidad de tiempo, creatividad y recursos, para la celebración hogareña del nacimiento del Niño Jesús lo cual de alguna manera, no le mantiene ajeno a su religión cristiana, pero que lo aleja de la cotidianidad natural de todos los días, a través de esta forma secular abierta, como lo es la celebración de la Navidad o el nacimiento del Niño Jesús en el hogar. De manera, que cada hogar comporta una diversidad navideña donde, Jesús está presente como símbolo de la religión cristiana, pero con estilos diferentes, de acuerdo a sus presupuestos y creatividad.
Las religiones, hoy más que nunca se han convertido en una especie de último dique de contención ético y moral, ante una fe desafiada por la disrupción de los avances tecnológicos, digitales, científicos, posiciones políticas y filosóficas, producto no sólo de la transculturización occidental, sino también producto de una “liberación moderna” del hombre, donde paradójicamente el hombre desafía o tiende desafiar su fe a través de sus avances modernos, en donde el hombre interpreta individualmente, el axioma, de qué el hombre fue hecho a la imagen y semejanza del Creador, pero que el hombre ha entendido esa posición, como su capacidad para parecerse a su propio Creador, tratándose de hacerse tan “creador” como su propio Creador, en términos de su “semejanza”. Anunciando con ello, nuevos terrenos y horizontes, en términos de espacio y tiempo.
Hasta ahora el dogma de fe religioso ha prevalecido por encima de estas fuerzas disruptivas de los avances tecnológicos y científicos, en todas las religiones. Empero, la religión cristiana y su fe han permanecido, y la Navidad o nacimiento de Jesús prevalece, como el Báculo o Bastón Guiador Divino de Moises hacia la tierra prometida.