Muere de dolor Carmen Navas, víctima del desgaste físico y el cinismo institucional

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*** El corazón de la mujer de 82 años que se convirtió en el rostro de la resistencia materna dejó de latir este domingo, tras agotar toda su energía buscando por meses a su hijo preso político sin saber que el régimen ya lo había enterrado

Carmen Teresa Navas conmovió profundamente a la opinión pública venezolana | El Nacional/ Ezequiel Carías

Caracas (Redacción) – El dolor acumulado y la implacable crueldad institucional terminaron por apagar la vida de un símbolo de dignidad. Este domingo 17 de mayo se confirmó el fallecimiento de Carmen Teresa Navas, la madre de 82 años que conmovió profundamente a la opinión pública venezolana durante su trágico y tenaz peregrinaje por la justicia.

La lamentable noticia fue confirmada por el periodista Rafael Hernández Marcano, quien, a través de un emotivo mensaje en sus redes sociales, rindió homenaje a la memoria de quien describió como una «guerrera».

«Murió la abuelita mía, mamá de Víctor Quero, la guerrera Carmen Navas. Gracias a Dios al menos en la compañía de sus hijos de la vida, Maryorin Méndez y yo, y su hija Desireé Quero», expresó Hernández Marcano al dar a conocer la pérdida de la mujer que se convirtió en el rostro de la resistencia materna en el país.

El último suspiro: «Se estaba apagando»

Los detalles de sus últimas horas reflejan el desgaste de un cuerpo que lo dio todo por amor. Según relató la periodista Maryorin Méndez, la señora Navas comenzó a sentirse mal el pasado sábado, por lo que fue trasladada a un centro de salud. Aunque sus signos vitales resultaron estables —»tensión bien, electrocardiograma bien», detalló Méndez—, era evidente que su fuerza vital se desvanecía: «se estaba apagando».

Por petición propia, Carmen regresó a su hogar, donde pasó la noche tranquila. Sin embargo, la mañana de este domingo amaneció «muy apagadita» y casi no quería comer. Horas más tarde, tras manifestar serias dificultades para respirar, fue ingresada de urgencia en un centro asistencial, donde falleció al poco tiempo de su ingreso.

“La velocidad con la que han ocurrido los hechos quizás no me permite asimilar todo como es, pero siento que Carmen Teresa Navas lo dio todo, puso toda su energía en esto, y ahí se quedó”, reflexionó conmovida la periodista.

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16 meses de un calvario infame

El calvario de Carmen Navas comenzó el 1 de enero de 2025, cuando su hijo, Víctor Hugo Quero Navas, un comerciante informal de 51 años de edad, fue detenido arbitrariamente en Caracas por fuerzas de seguridad del Estado. Bajo acusaciones prefabricadas de presunto terrorismo, conspiración y traición a la patria, Víctor Hugo desapareció dentro del opaco sistema penal venezolano.

A partir de ese instante, Carmen inició un doloroso e incansable peregrinaje de 16 meses por prisiones y tribunales, aferrada a una fotografía y exigiendo una fe de vida que el Estado le negó sistemáticamente. La infamia llegó a su punto cumbre en días recientes, cuando el Ministerio Público y el sistema penitenciario finalmente reconocieron públicamente que Víctor Hugo había fallecido bajo custodia estatal el 24 de julio de 2025 en el Hospital Militar —ubicado en la parroquia San Juan de Caracas— debido a complicaciones de salud. El régimen la había hecho buscar a un fantasma durante casi un año.

Carmen Teresa Navas frente a la tumba de su hijo: desaparecido y muerto bajo custodia del Estado | AFP

Una promesa de amor que costó la vida

El dolor físico terminó por alcanzar al dolor del alma. Familiares de Carmen revelaron que la mujer padecía de una severa dolencia en uno de sus senos, pero se había negado rotundamente a recibir atención médica bajo una premisa inquebrantable: no pisaría un hospital hasta que encontrara a su hijo. Cumplió su promesa, pero el precio fue devastador.

Hace poco más de una semana, Carmen tuvo que presenciar el acto más desgarrador para una madre: la exhumación del cadáver de su hijo, ordenada por la Fiscalía 80, para intentar comprobar si los restos en esa fosa común eran realmente los del hombre que le arrebataron.

Su última aparición pública ocurrió hace menos de 48 horas en la iglesia La Candelaria, en el centro de Caracas. Quienes estuvimos allí fuimos testigos de cómo su cuerpo se descompensó hasta en tres oportunidades al entrar al templo y ver el retrato de Víctor Hugo. En sus últimas y demoledoras declaraciones a la prensa, Carmen sentenció lo que hoy es su epitafio: «Yo no quería dar declaraciones… porque me mataron a mí. Nunca me dejaron verlo».

El último y justo homenaje

Tras confirmarse el deceso, los familiares de Navas han sido debidamente notificados y se encuentran evaluando los pasos a seguir de cara a las honras fúnebres. Para Maryorin Méndez, el destino final de la valiente madre es claro: “El mejor homenaje que se le puede hacer es enterrarla al lado de su hijo, al que tanto quiso”.

La muerte de Carmen Navas no es un hecho aislado; es la radiografía de un sistema penitenciario y judicial que juega con la esperanza y la vida de los detenidos y sus entornos. Hoy, el Comité por la Libertad de los Presos Políticos y diversas ONG de derechos humanos se declaran en alerta. El caso Quero Navas abre una alarmante interrogante: ¿cuántas madres más en Venezuela están marchando hacia las cárceles buscando a hijos que el régimen ya ha desaparecido de forma definitiva?

En medio del luto nacional que embarga no solo a su entorno, sino a toda una sociedad civil indignada, la periodista Méndez pidió el máximo respeto a la intimidad de la familia en este momento tan difícil. Carmen Navas ya no camina por los pasillos de la injusticia; su lucha ha terminado, dejando una huella imborrable y una herida abierta en la memoria histórica de Venezuela.

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