
Por: M.V. Edwin Sambrano Sandoval – Especialista en Reproducción Bovina.
Durante los últimos 50 años, los avances tecnológicos en el campo de la reproducción bovina han provocado cambios drásticos en el ganado vacuno en cuanto a su apariencia, reproducción, desempeño e incluso en la calidad y sabor de la carne. La Inseminación Artificial (IA) y la Transferencia de Embriones por Lavado Convencional (ET) son dos de las principales técnicas utilizadas por algunos productores para acelerar la mejora genética dentro de sus rebaños. Sin embargo, recientemente muchos productores han introducido con gran éxito la Fertilización In Vitro (FIV) en sus programas reproductivos.
En sus inicios, la FIV enfrentó desafíos para consolidarse como una tecnología viable debido a sus bajas tasas de producción de embriones y preñez, lo que elevaba considerablemente el costo de un becerro vivo. En aquel entonces, se utilizaba únicamente como último recurso para vacas donantes que no lograban producir embriones o preñeces por otros métodos. Sin embargo, en los últimos 15 años, los avances en medios de cultivo, procedimientos, equipamiento y capacitación del personal han impulsado una evolución exponencial en la técnica. Hoy en día, la FIV se ha consolidado como una herramienta reproductiva eficiente y altamente competitiva, con aplicaciones estratégicas tanto en programas de mejoramiento genético como en la producción comercial.
¿Cómo funciona la FIV?
La Fertilización In Vitro permite que las vacas de alto valor genético en el rebaño generen múltiples crías al año. Este proceso consiste en obtener embriones de hembras élite, conocidas como donadoras o donantes, y transferirlos en hembras con menor mérito genético, conocidas como receptoras. Aunque el objetivo es similar al de otros métodos reproductivos, la FIV se distingue porque los embriones se desarrollan la mayor parte del tiempo en el laboratorio, ofreciendo una alternativa eficiente para maximizar el potencial genético del rebaño.
En la FIV, los ovocitos (óvulos no fertilizados) se recolectan utilizando una guía intravaginal especialmente diseñada con un transductor de ultrasonido, lo que permite visualizar el ovario y sus estructuras durante el procedimiento, que se conoce como Aspiración Folicular Guiada por Ultrasonido (OPU). El técnico localiza y posiciona el ovario mediante palpación rectal del tracto reproductivo. La guía de aspiración contiene internamente una aguja que es manipulada por el técnico aspirador, la cual atraviesa la membrana vaginal e ingresa en los folículos llenos de líquido que contienen los ovocitos en el ovario. El contenido de los folículos se aspira y se captura en un tubo. La muestra se lleva al laboratorio, donde se filtra y se examina con una lupa estereoscópica para recuperar, contar y clasificar los ovocitos. Luego, estos ovocitos procesados se colocan en un medio especial diseñado para madurarlos, en el que pasaran la próximas 20 a 24 horas mientras ocurre la maduración. Después de transcurridas estas 24 horas, los ovocitos maduros se colocan con el semen en otro medio especializado para que ocurra la fertilización. El medio y la incubadora están diseñados para imitar el ambiente uterino de la vaca en términos de temperatura, PH y mezcla de gases.

Después de la fertilización, los ovocitos permanecen en las incubadoras durante los siguientes 7 días, durante este tiempo una parte de ellos se desarrolla hasta convertirse en embriones. Posteriormente los embriones se evalúan bajo una lupa y se clasifican según su calidad y estado embrionario. Los embriones de calidad uno y dos se cargan en pajillas de transferencia y se implantan en receptoras previamente sincronizadas y que estuvieron en celo 7-8 días antes de la transferencia, o se congelan para su transferencia en una fecha posterior.
¿Cuáles son las aplicaciones potenciales?
1- Producción de embriones de donadoras preñadas – Como el procedimiento de aspiración no implica la penetración del cuello uterino ni del útero, es posible recolectar ovocitos sin poner en riesgo la gestación. Las donadoras pueden ser aspiradas de manera segura entre los 45 y 100 días de preñez, e incluso, en algunos casos, hasta los 6 meses de gestación, siempre que sus ovarios sean accesibles. Esta técnica permite a los productores acelerar el mejoramiento genético sin interrumpir el ciclo reproductivo de las donadoras, optimizando su productividad y eficiencia.
2- Producción de embriones de donadoras que no producen embriones mediante lavado convencional – La FIV es útil para vacas con problemas reproductivos como obstrucciones, cicatrices, infecciones uterinas o cuellos uterinos intransitables. También funciona bien en donantes que reaccionan mal a la estimulación hormonal o producen una alta proporción de óvulos no fertilizados.
3- Mayor aprovechamiento del semen – En FIV se necesita menos semen que en la IA o el lavado convencional, lo que permite maximizar el uso de semen costoso o poco común. Una solo pajilla de semen convencional puede fertilizar ovocitos de hasta 15 donadoras. Por otro lado, el semen sexado tiende a ser más efectivo mediante el proceso de FIV al requerirse menos espermatozoides.
4- Intervalos cortos entre procedimientos – A diferencia del lavado convencional, la FIV permite aspiraciones quincenales. En un período de 90 días, una donadora puede aspirarse hasta 6 veces, lo que aumenta la cantidad de preñeces que se pueden obtener. Esto se debe a que las donadoras no requieren de un tiempo prolongado de descanso a los protocolos hormonales de superovulación obligatorios en el lavado convencional.
5- Otras aplicaciones – La FIV permite la producción de embriones a partir de vacas seniles que detuvieron su proceso reproductivo, donadoras que no han vuelto a ciclar después del parto, novillas prepúberes y ovarios recolectados de vacas sacrificadas.
¿Cuáles son las desventajas?
El mejor ambiente para el desarrollo embrionario sigue siendo el útero de la vaca, por lo que los embriones desarrollados en laboratorio no son igual de resistentes que los obtenidos por procesos In Vivo. Se espera una tasa de preñez más baja y una menor capacidad de congelación de los embriones. Actualmente, la industria no ha estandarizado un método de criopreservación de embriones FIV que proporcione resultados consistentes, por lo que la mayoría de las empresas recomiendan transferencias en fresco. Sin embargo, algunos laboratorios han desarrollado métodos de congelación de embriones FIV con tasas de preñez favorables y consistentes.
En algunos casos, se ha reportado el Síndrome del Becerro Gigante, donde los terneros nacen anormalmente grandes, aunque esto es poco común y generalmente ocurre con toros que tienen índices de alto peso al nacer.
¿Qué resultados se pueden esperar?
La recuperación de ovocitos varía entre 12 y 30 ovocitos por vaca y por procedimiento, y estará determinado por la raza, edad, salud, estado reproductivo y nutricional de la donadora. En promedio, el 30% de los ovocitos fertilizados con semen de alta calidad se desarrollan en embriones transferibles o congelables.
Los embriones FIV transferidos en fresco logran tasas de preñez alrededor del 55% en receptoras con adecuados manejos sanitarios y nutricionales. Las tasas de preñez de embriones congelados suelen ser ligeramente menores oscilando entre 5 y 10% por debajo de los embriones frescos.
En definitiva, es importante resaltar que, dependiendo de las necesidades específicas de cada programa, se pueden implementar diferentes estrategias para alcanzar los objetivos planteados. Lo más importante es comprender con precisión, cómo esta tecnología puede optimizar la eficiencia y producción del rebaño en corto tiempo. Si bien la FIV no es adecuada para todos los productores ni para todas las vacas, cada vez más ganaderos reconocen su enorme potencial para lograr avances que antes eran imposibles con otras tecnologías reproductivas, sirviendo así de testimonio sobre la eficacia y el impacto de la Fertilización In Vitro y demostrando que es una herramienta poderosa que ha revolucionado la reproducción bovina, el mejoramiento genético y la productividad en la ganadería.