Robo histórico en el Louvre: joyas imperiales desaparecen en minutos

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***¿Qué joyas se llevaron en el museo del Louvre en Francia?

Foto cortesía.

Redacción – En un audaz y devastador golpe al patrimonio cultural francés, el Museo del Louvre fue escenario de un robo que dejó al país consternado. En tan solo siete minutos, cuatro ladrones irrumpieron en la Galería Apolo, ubicada en el piso superior del museo, y sustrajeron piezas de valor incalculable. Esta galería alberga las joyas de la Corona francesa, entre ellas regalos imperiales y reliquias que narran siglos de historia. El Ministerio de Cultura confirmó que los delincuentes accedieron desde la calle y forzaron dos vitrinas de alta seguridad.

Entre los objetos robados se encuentra un conjunto de diamantes y zafiros que perteneció a varias figuras reales, como Hortensia de Beauharnais, María Amelia y la duquesa Isabel de Orleans. La pieza más destacada, una diadema con 24 zafiros de Ceilán y 1.083 diamantes, podía desmontarse para usarse como broches. Aunque su origen exacto es incierto, algunos expertos sugieren que podría haber pertenecido a María Antonieta, lo que aumenta aún más su valor simbólico.

Otra joya sustraída fue el collar y los pendientes de esmeraldas que Napoleón Bonaparte regaló a su segunda esposa, María Luisa de Austria, como obsequio de bodas en 1810. Elaborado por el joyero François-Régnault Nitot, el conjunto incluye 32 esmeraldas talladas y 1.138 diamantes. A pesar de que la tiara original fue modificada y vendida, el collar y los pendientes se conservaron intactos y fueron adquiridos por el Louvre en 2004 por más de cuatro millones de dólares.

También fue robado un broche relicario de la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III, elaborado en 1855 por Paul-Alfred Bapst. Esta pieza, símbolo de la fe católica de Eugenia, contiene 94 diamantes, incluidos los históricos Mazarino 17 y 18, obsequiados al rey Luis XIV por el cardenal Mazarino. El broche, con grabados de follaje en su reverso, fue adquirido por el museo en 1887 y representa una joya de gran valor histórico y espiritual.

Otro objeto sustraído fue el broche de lazo de diamantes que originalmente formaba parte de un cinturón con 4.000 piedras, usado por la emperatriz Eugenia en eventos oficiales. Posteriormente transformado en broche con borlas de diamantes, esta pieza fue adquirida por el Louvre en 2008 por más de 10 millones de dólares. Su historia conecta a la realeza francesa con la alta sociedad neoyorquina, ya que perteneció a Caroline Astor durante más de un siglo.

Aunque los ladrones intentaron llevarse también la corona de la emperatriz Eugenia, esta fue recuperada cerca del lugar del robo, aunque dañada. Con 1.354 diamantes y 56 esmeraldas, la corona es una de las piezas más emblemáticas de la colección. El experto en recuperación de arte Arthur Brand calificó el robo como un “desastre nacional”, advirtiendo que, debido a su alta visibilidad, las joyas probablemente serán desmanteladas y vendidas por partes. 

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