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***Trump marca el rumbo, Maduro clama por evitar la guerra y Machado desafía con un ultimátum a la FANB

La operación Southern Spear —la Lanza del Sur— ha irrumpido en el escenario geopolítico del Caribe con una fuerza sin precedentes. Bajo el liderazgo del Comando Sur de Estados Unidos, esta ofensiva militar marca el mayor despliegue regional en años, con el objetivo declarado de combatir el narcoterrorismo en América Latina. El movimiento ha encendido las alarmas en gobiernos caribeños y suramericanos, que observan con cautela la presencia creciente de unidades navales y aéreas estadounidenses en sus aguas.
El epicentro simbólico de esta operación es el portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande y avanzado de la flota estadounidense, que ahora patrulla el mar Caribe como una advertencia silenciosa. Su presencia no solo representa una demostración de poder militar, sino también una señal política en medio de tensiones con países como Venezuela, que interpreta el despliegue como una amenaza directa a su soberanía. La operación, aunque presentada como una estrategia contra el crimen organizado, ha sido vista por analistas internacionales como un posible instrumento de presión geopolítica.
Trump dice haber tomado una decisión

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes haber tomado una decisión sobre posibles operaciones militares en Venezuela, aunque evitó revelar detalles. En una declaración transmitida desde la Casa Blanca, Trump aseguró que su gobierno ha logrado avances significativos en la lucha contra el narcotráfico en la región. “Ya me decidí. No puedo decirles qué será. Hemos avanzado mucho con Venezuela en términos de frenar la entrada masiva de drogas”, expresó el mandatario.
La declaración se produce en medio de crecientes tensiones diplomáticas, luego de que el diario Washington Post informara sobre una reunión privada entre Trump, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el jefe del Estado Mayor, Dan Caine. En ese encuentro, según el medio, se discutieron diversas opciones militares relacionadas con Venezuela. La reunión tuvo lugar apenas un día después del anuncio oficial de la operación “Lanza del Sur”, una ofensiva liderada por el Comando Sur para combatir el narcotráfico en América Latina, cuyo alcance y objetivos aún no han sido detallados públicamente.
María Corina Machado: Transición o barbarie

La dirigente opositora María Corina Machado emitió un mensaje contundente dirigido a los funcionarios que aún respaldan al régimen de Nicolás Maduro. “Bajen las armas, dejen de atacar al pueblo y elijan entre ser parte de la transición o cargar para siempre con el peso de la barbarie”, expresó Machado, en lo que ha sido interpretado como un llamado decisivo en un momento crítico para el país.
El pronunciamiento de Machado coincide con lo que analistas consideran el punto más alto de presión internacional contra el régimen chavista en años. La operación militar “Lanza del Sur”, liderada por Estados Unidos, junto con las denuncias ante organismos multilaterales, ha colocado al gobierno venezolano en una posición de creciente aislamiento. En este contexto, la voz de la resistencia interna cobra fuerza, apelando no solo a la conciencia de los actores del poder, sino también al sentimiento de un país que, según Machado, “siente que la historia está llegando a un punto de quiebre”.
Por otra parte, Machado participó por videoconferencia en el Foro sobre el Futuro de la Unión Europea, junto a Edmundo González Urrutia, quien denunció que “en Venezuela no hay democracia” porque “fue destruida”, y apeló este domingo a la sociedad y los valores europeos para “liberar a Venezuela” de la “dictadura criminal” del régimen de Nicolás Maduro e iniciar después la “reconstrucción moral” del país. Machado hizo un llamado a Europa para contribuir a esa reconstrucción, proponiendo un futuro “luminoso” para Venezuela, y puso como ejemplo el proceso de recuperación vivido por Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Su intervención fue grabada en Venezuela y transmitida durante el foro, que concluye este domingo en Madrid.
La oposición venezolana busca capitalizar este momento para acelerar una transición política que permita restablecer el orden democrático. El mensaje de Machado se suma a una serie de iniciativas que incluyen llamados a la comunidad internacional, movilización ciudadana y propuestas de justicia transicional. En un país marcado por años de crisis institucional, represión y deterioro económico, la disyuntiva planteada por la líder opositora —transición o barbarie— refleja la urgencia de una definición histórica que podría reconfigurar el futuro de Venezuela.
Maduro: Venezuela no será la Gaza de Suramérica

Nicolás Maduro aseguró este viernes que Venezuela no se convertirá en “la Gaza de Suramérica”, en medio de crecientes tensiones con Estados Unidos por el despliegue militar en el mar Caribe. Durante una transmisión oficial por Venezolana de Televisión (VTV), el mandatario denunció lo que considera una amenaza directa a la estabilidad regional y pidió al pueblo estadounidense detener “la mano enloquecida de quien ordena bombardear, matar y llevar una guerra” al continente. En su mensaje, Maduro apeló a la paz y se dirigió al público en inglés y español: “War, no. Death, no. Peace, and life, and love. Paz, vida y amor. No al odio, no a la guerra.”
El discurso se dio en un contexto marcado por una puesta en escena inusual, donde rezos, cantos religiosos y llamados a la insurrección en Estados Unidos se mezclaron en una transmisión cargada de simbolismo espiritual. Analistas señalan que el régimen venezolano responde con una narrativa que intenta disfrazar el temor bajo una estética religiosa improvisada, al igual proyecta más inquietud que convicción, en medio del mayor cerco hemisférico que ha enfrentado el régimen en años.
La respuesta del gobierno venezolano ha sido una mezcla de propaganda espiritual y paranoia militar, con llamados a “vigilia permanente” y denuncias de supuestas “invasiones”. Sin embargo, la contradicción entre el discurso oficial y la realidad del país se hace evidente, al considerar que Venezuela ha sido señalada como refugio de cárteles, guerrillas y estructuras criminales que afectan la estabilidad regional.
En paralelo, el aparato político del chavismo intenta una maniobra jurídica internacional al frente de Jorge Rodríguez que ha propuesto llevar al presidente Donald Trump y al senador Marco Rubio ante la Corte Penal Internacional. Mientras tanto, el régimen insiste en presentar como “legalidad democrática” un sistema electoral cuestionado por el fraude de las elecciones presidenciales del 28 de Julio de 2024 de múltiples actores internacionales.
Una sombra armada ante EE. UU

La tensión militar entre Venezuela y Estados Unidos ha alcanzado su punto más álgido desde la invasión de Panamá en 1989. Al igual que en aquel entonces, cuando el general Manuel Antonio Noriega fue acusado de narcotráfico, el presidente Nicolás Maduro enfrenta señalamientos similares por parte de Washington, los cuales ha rechazado categóricamente. Mientras el gobierno estadounidense mantiene una postura ambigua sobre sus intenciones, el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford —el más grande y moderno del mundo— frente a las costas venezolanas ha sido interpretado como una advertencia directa.
Ante este escenario, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, anunció un “despliegue masivo” de fuerzas armadas en todo el país, incluyendo unidades terrestres, aéreas, marítimas, fluviales, de misiles y milicias civiles. Según el funcionario, Nicolas Maduro ordenó movilizar cerca de 200.000 soldados para contrarrestar lo que considera una amenaza inminente. La llegada del portaaviones estadounidense se enmarca en la operación “Lanza del Sur”, una campaña militar impulsada por el presidente Donald Trump contra presuntos cárteles de droga en Venezuela, que ya ha dejado más de 75 muertos en ataques a embarcaciones en el Caribe.
Sin embargo, expertos cuestionan la capacidad real de respuesta del aparato militar venezolano. Aunque Maduro afirmó en septiembre que más de ocho millones de personas se han alistado para defender al país, analistas y exfuncionarios estadounidenses, como James Story, desestiman esa cifra y advierten sobre una alta tasa de deserción en las filas castrenses. Un informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) estima que Venezuela cuenta con 123.000 tropas activas, 220.000 milicianos y apenas 8.000 reservistas, lo que plantea dudas sobre la viabilidad de una defensa sostenida frente a la mayor potencia militar del mundo.
Pronunciamiento regional

Desde la Asamblea Nacional en Caracas, el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, propuso la conformación de una “liga amplia de juristas nacionales e internacionales” para denunciar ante instancias internacionales el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos. La iniciativa busca frenar lo que el gobierno de Nicolás Maduro considera una amenaza directa a la soberanía nacional. A esta postura se sumó la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que advirtió sobre una “desestabilización sin precedentes” en la región si Washington avanza con acciones militares.
En contraste, desde el Congreso estadounidense, figuras como María Elvira Salazar celebraron la medida, calificándola como una respuesta firme contra los “narcoterroristas” que, según ella, han desestabilizado el hemisferio. “Esto se acaba hoy”, afirmó la congresista, mientras que su colega Mario Díaz-Balart publicó una imagen de un reloj de arena, interpretada como una cuenta regresiva hacia una intervención militar en el Caribe. Estas expresiones no quedaron aisladas: se sumaron a un clima de respaldo internacional en el que líderes cercanos a Donald Trump han coincidido en la necesidad de presionar a los regímenes autoritarios de la región. El presidente salvadoreño Nayib Bukele, por ejemplo, ha denunciado la influencia del crimen organizado y ha mostrado simpatía hacia medidas más drásticas, mientras que el expresidente colombiano Iván Duque ha reiterado su apoyo a la oposición venezolana, destacando el papel de María Corina Machado como figura clave en la lucha democrática.
En Europa, voces como la del primer ministro húngaro Viktor Orbán han coincidido en la importancia de fortalecer alianzas con líderes opositores latinoamericanos, mientras que sectores de la derecha española han manifestado respaldo explícito a Machado, viéndola como un símbolo de resistencia frente al chavismo. En América Latina, dirigentes de partidos liberales en Argentina y Chile también han expresado simpatía hacia la estrategia de presión internacional promovida por Trump y Machado, reforzando la idea de que la oposición venezolana cuenta con un entramado de apoyos más allá de sus fronteras.
La Organización de las Naciones Unidas también se pronunció, calificando como violación al derecho internacional los recientes ataques de Estados Unidos a embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, que han dejado más de 80 muertos. Este señalamiento refuerza las denuncias del gobierno venezolano y sus aliados, quienes insisten en que cualquier intervención militar representa una amenaza a la paz regional. La ONU ha instado a todas las partes a actuar con responsabilidad y respeto por los principios del derecho internacional humanitario.
Mientras tanto, otros actores internacionales han comenzado a posicionarse. Gobiernos como el de Brasil y México han expresado preocupación por una posible escalada militar, mientras que la Unión Europea ha convocado consultas diplomáticas para evaluar el impacto de la operación “Lanza del Sur” en la estabilidad continental. En este clima de tensión, la comunidad internacional se enfrenta al desafío de contener un conflicto que podría redefinir el equilibrio geopolítico en América Latina. Redacción
