El joropo a puertas de ser Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco

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La Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura informó este lunes que 78 países compiten con 68 candidaturas

El Joropo no es solo un género musical y una danza. Es una identidad sonora, el relato vivo de los llanos venezolanos y colombianos | Foto Archivo

América Latina late al ritmo de la esperanza por la inmortalidad cultural. 10 naciones, entre ellas Venezuela con el joropo, fueron seleccionadas como finalistas para la prestigiosa inscripción en las listas de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, un reconocimiento que blindará sus tradiciones ante el olvido.

La Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura informó este lunes que 78 países compiten con 68 candidaturas. La presencia de una decena de países latinoamericanos la que subraya la inagotable riqueza ancestral del continente.

La decisión se anunciará el próximo mes en Nueva Delhi, India.

Entre las tradiciones se incluyen ceremonias religiosas, arquitectura y música. Pero la candidatura de Venezuela con el joropo destaca como símbolo de un país que se expresa a través de su vibrante zapateo.

El joropo no es solo un género musical y una danza. Es una identidad sonora, el relato vivo de los llanos venezolanos y colombianos. Su inclusión en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial representaría el blindaje del arpa, el cuatro y las maracas que definen la venezolanidad desde hace siglos.

Tradiciones en la cuerda floja

Entre las tradiciones a destacar en los Patrimonios de la Unesco, se incluyen ceremonias religiosas, arquitectura y música.

Las candidaturas de Latinoamérica, según EFE, cubren un espectro vasto de saberes y artes, demostrando que el Patrimonio Cultural Inmaterial (que abarca desde tradiciones orales hasta conocimientos ancestrales) es el verdadero tesoro de los pueblos.

En la lista destacan Bolivia, con la imponente Festividad de la Virgen de Guadalupe, patrona de Sucre, que conjuga la fe con la fiesta popular; Perú, a través del ritmo profundo de Sarawja, música y danza aymara de Moquegua, una expresión que resuena con la altitud de la cordillera.

Por su parte, México postuló la representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa, un evento de profundo arraigo teatral y ritual; Cuba se expresa con la práctica del hijo cubano, un género que ha sido la génesis de gran parte de la música popular del Caribe y Argentina con el baile del Cuarteto, música y danza de Córdoba, que representa la cadencia contemporánea de la nación.

La Unesco busca con estas inscripciones proteger y promover la diversidad cultural, fortaleciendo el tejido identitario de las comunidades que han mantenido vivas estas prácticas generación tras generación.

Será el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial quien dictamine el futuro de estas 10 tradiciones, en su vigésima sesión que se extenderá del 8 al 13 de diciembre en la capital india. El Nacional

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