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***La base trabajadora unificada desafía el modelo de bonificación salarial y exige el cese de la corrupción que mantiene en la indigencia a las familias del sector hierro, acero y aluminio

Ciudad Guayana (Redacción) – Continua la ola de protestas en Ciudad Guayana y luce indetenible. Las movilizaciones planificadas para la semana que comenzó este lunes 23 de marzo no responden a una convocatoria aislada, sino al reinicio de una presión sostenida y el calentamiento de calle para la gran protesta de este miércoles 25 de marzo. La convocatoria de ambas protestas es solo una expresión visible de un proceso que se viene acumulando desde finales de febrero, la majestuosa concentración del 12 de marzo en la CVG que termino en los tribunales de ciudad Guayana y el Viacricis del 18 de marzo que salió de la Plaza del Hierro hasta la CVG.
La ocupación del espacio público por parte de trabajadores, jubilados y diversos gremios de Ciudad Guayana ha trascendido la histórica demanda de ajustes salariales para convertirse en un desafío frontal a un modelo económico que ha pulverizado el poder adquisitivo. Esta movilización masiva denuncia la sistemática sustitución de los derechos laborales por esquemas de subsidios y bonificaciones discrecionales que, al no tener incidencia en las vacaciones, prestaciones sociales, ni caja de ahorros, han reducido el ingreso real a niveles de subsistencia.
La exigencia actual no es solo por una cifra en los listines de pago que no existen, sino por el rescate de la dignidad del trabajo y la restitución del marco legal que históricamente protegía a la clase trabajadora frente a la precariedad de un estado irresponsable. Bajo las consignas unificadas de «salarios, pensiones y libertad» “Salario SI – Bono NO”, la protesta se ha extendido por las calles de Puerto Ordaz y Alta Vista en esta semana, sumando el clamor de las familias que exigen la liberación de trabajadores y ciudadanos detenidos en contextos de lucha social.
Protesta para la Inspectoría Alfredo Maneiro

En una jornada marcada por la indignación y la cohesión gremial, cientos de trabajadores de las empresas básicas, salud y educación, acompañados por diversos sindicatos y la central Fetrabolivar, tomaron este lunes 23 de marzo las adyacencias de la Inspectoría del Trabajo «Alfredo Maneiro» en Ciudad Guayana.
Esta movilización trascendió el carácter de una protesta convencional para consolidar la «unidad en la coincidencia de Guayana». Bajo esta premisa, la masa laboral y los jubilados enviaron un mensaje inequívoco al Ejecutivo Nacional sobre el agotamiento del modelo de bonificación del ingreso y la urgencia de establecer un salario digno con incidencia real en sus derechos. El pliego de exigencias demanda el restablecimiento del valor del trabajo mediante la solarización de los bonos, la derogación del instructivo onapre y el memorando 2792, así como la libertad plena para los dirigentes sindicales judicializados.
Asimismo, los trabajadores exigen el respeto a la negociación colectiva, la actualización de las pensiones según el costo de la canasta básica y el cese de la criminalización de la protesta para garantizar un sistema de seguridad social integral.
La voz del sector universitario fue contundente. Raúl Brito, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Apuneg), actuando como vocero de la coalición universitaria de Guayana, denunció que la realidad es insostenible cuando un profesor de alto nivel percibe menos de 600 bolívares mensuales. Brito fue enfático al señalar que el reclamo no es solo por un ajuste numérico, sino por la recuperación de la dignidad y de las contrataciones colectivas que han sido despojadas por el memorando 2792.
Ramón Bejarano, dirigente y activista de derechos humanos en el estado Bolívar, durante su intervención frente a la sede de la Inspectoría Alfredo Maneiro, elevó un reclamo que entrelazó la precariedad económica de los trabajadores con la crisis que asfixia a la región. Bejarano, quien se ha convertido en un símbolo de resistencia tras su reciente excarcelación, denunció con firmeza que la lucha por un salario justo es inseparable de la exigencia por la libertad para los trabajadores y dirigentes que aún permanecen detenidos por razones políticas.
La Gran Movilización para la CVG

El corazón de Alta Vista dejó de ser un simple punto geográfico para transformarse en el epicentro de una gran movilización rompiendo con la inercia de los acosos laborales en las empresas básicas y los amedrantamientos de colectivos y dirigentes sindicales afectos al partido socialista unido por Venezuela – PSUV.
Este 25 de marzo, la Plaza Monumento a la CVG fue testigo de una de las concentraciones más contundentes de este año, donde el uniforme de trabajo de cada trabajador, desgastado por la desidia, se mezcló con las camisas blancas de los estudiantes universitarios y el rostro curtido de unos jubilados que se niegan a morir en la indigencia. La atmósfera de hoy se sintió distinta ya que, no es solo una queja por el hambre, es un reclamo de propiedad sobre el destino industrial de una región que se siente saqueada.

La movilización, que fluyó con la fuerza de un río crecido desde las 8 de la mañana, fue el punto de máxima expresión ciudadana tras la jornada del lunes en la Inspectoría Alfredo Maneiro. El mensaje enviado desde la plaza fue unánime y sin matices – la clase obrera de Guayana no acepta más bonos que se disuelven con la inflación, con un dólar a 462 bolívares que convierte, lo que hoy tienen los trabajadores, un salario de miseria y pobreza extrema.
En el ambiente flotaba una sentencia compartida por los líderes sindicales y la base trabajadora; el tiempo de las mesas de diálogo estériles se agotó y, si para el próximo 9 de abril no existe una respuesta real que rescate las contrataciones colectivas, la ruta de la protesta dejará las fronteras del estado Bolívar y se sumaran a los reclamos de los trabajadores de la capital para exigir en Miraflores respuestas inmediatas.

Cruz Hernandez, dirigente de Sidor puntualizo, “si los Rodriguez no daban respuesta en el transcurso de estos días, nos vamos para Miraflores este 9 de Abril”.
Saqueo, corrupción y politización en las empresas
El trasfondo de la crisis salarial en Guayana no responde a una falta de recursos naturales o capacidad instalada, sino al manejo opaco y discrecional de las riquezas generadas por las industrias básicas. Durante la jornada de protesta, la denuncia sobre el desfalco sistemático a las arcas del Estado fue una constante entre los trabajadores, quienes señalan que la miseria de los sueldos actuales es la contracara directa del enriquecimiento ilícito en las cúpulas gerenciales. Esta realidad se agrava con la politización de las nóminas, donde la operatividad de las plantas se ve interrumpida para movilizar al personal en actos partidistas, sacrificando los ya críticos niveles de producción en favor del proselitismo oficial.
César Soto, dirigente de Sidor, fue categórico al desmontar el discurso oficial de la carestía presupuestaria al sentenciar que no pueden alegar falta de dinero para el salario cuando «aquí se robaron los reales y tienen que aparecer». Soto reflejó el sentir de una masa laboral que observa cómo el patrimonio de la CVG y de PDVSA ha sido desviado mediante tramas de corrupción y negocios con sectores empresariales aliados, mientras las plantas operan a mínima capacidad y los trabajadores mueren en la indigencia por falta de seguridad social.

A este reclamo se sumó Tania Rodríguez, trabajadora de Ferrominera Orinoco y dirigente social, quien exigió el fin de un sistema que ha despilfarrado el presupuesto industrial. Rodríguez denunció que la gestión actual ha priorizado la lealtad política sobre la eficiencia técnica, llegando incluso a retirar a los trabajadores de sus puestos para eventos proselitistas, lo que termina de hundir la escasa producción de mineral de hierro. «Ya basta de este sistema; nuestras empresas deben despartidizarse para construir una verdadera política empresarial para el país», afirmó, subrayando que el verdadero castigo a las empresas ha sido el desfalco y la subordinación de la industria a intereses de partido, sin importar las consecuencias para el desarrollo nacional.
Un mensaje de la Juventud para María Corina Machado en EEUU
En medio del estruendo de las consignas obreras, la protesta en Ciudad Guayana reveló una faceta que trasciende las demandas gremiales para conectar con la esperanza de cambio político en el país. Cherly Olivero, una joven de apenas 12 años de edad presente en la movilización, se convirtió en el centro de atención al dirigir un mensaje directo a la líder opositora María Corina Machado. Con una solidez impropia de su edad, la adolescente tomó la palabra para saludar a la dirigente —reconocida por la mayoría de los venezolanos tras el proceso de primarias—, actuando como portavoz espontánea de una generación que crece viendo a sus padres luchar por condiciones básicas de vida en las empresas básicas.
El gesto de la joven no fue solo un saludo protocolar, sino un acto de comunicación estratégica al expresarse tanto en español como en inglés para asegurar que su mensaje tuviera alcance internacional. En sus palabras, Olivero transmitió el sentimiento de expectativa que embarga a la masa laboral de Bolívar, afirmando que los trabajadores esperan con ansias el regreso y la presencia de la líder opositora en el territorio. Este testimonio subrayó que la crisis de Guayana no solo afecta a quienes portan el carné de las industrias, sino que ha forjado una conciencia política temprana en la juventud, que identifica en el liderazgo nacional la posibilidad de rescatar el futuro industrial y social de la región.
Dios a la Cabeza de las Luchas
La movilización de este 25 de marzo no solo destacó por su masividad, sino por el profundo sentido de reverencia con el que finalizó. Rolando Muñoz y Rubén González, figuras clave en la articulación de la lucha sindical en el estado Bolívar, fueron los encargados de aperturar y clausurar la jornada en la Plaza Monumental, manteniendo un tono de humildad que recordó los recientes gestos del equipo campeón de béisbol de Venezuela. Al igual que los atletas que atribuyen sus triunfos a una fuerza superior, los líderes sindicales evitaron el personalismo para centrar el éxito de la convocatoria en la unidad de propósito de los miles de ciudadanos presentes.
En el mismo lugar donde horas antes se concentró la esperanza de la clase trabajadora, el cierre de la marcha se transformó en un acto de gratitud colectiva. Ruben González, Secretario General de Sintraferrominera y coordinador de la Intersectorial de Trabajadores de Guayana (ITG), elevo junto algunos trabajadores una plegaria pública, dándole la gracias y la gloria a Jesucristo por lo que calificaron como un «manifiesto del río de trabajadores» que inundó las avenidas de Alta Vista. Para la dirigencia, la masiva concurrencia no fue un logro táctico de las organizaciones, sino una respuesta espiritual de un pueblo que, tras años de sometimiento, ha encontrado en la fe y la solidaridad la fuerza necesaria para reclamar su derecho a una vida digna.
Este cierre selló el carácter pacífico de la protesta, reafirmando que la lucha por el salario en Guayana ha trascendido lo estrictamente laboral. Al invocar la protección divina y reconocer el protagonismo de cada ciudadano, los líderes enviaron un mensaje de esperanza que busca sostener la moral de la base trabajadora ante los desafíos que se avecinan el próximo 9 de abril. La imagen de una plaza unida en oración, tras haber desafiado la inercia del acoso institucional, queda como el registro más potente de una jornada donde la dignidad de los trabajadores de Guayana se reconoció a sí misma en el espejo de la fe cristiana.
