
Análisis sociológico elaborado por Óscar Ceballos. Abogado UCV, Politólogo MD Ohio University Athens Ohio. Ex Inspector de Tribunales.
Nadie puede hacer Justicia por su propias manos, la ley sólo concibe una acción contraria del individuo, solo como una excepción de respuesta ante la defensa de un derecho o protección de un bien material o espiritual que afecte su vida o la de un familiar cercano. La ley no contempla causas o motivaciones sociales, políticas y religiosas, como fundamento para hacer justicia por su propias manos.
El suscrito no pretende hacer un análisis sobre los principios filosóficos jurídicos o los fundamentos subyacentes en cada legislación.
Como analista político y social, tampoco se adhiere o comulga con el principio del “numerus clausus”, de que todo está dicho y establecido por las gríngolas y mordazas de la dictadura del positivismo legal. Tampoco el suscrito se adhiere absolutamente al principio del “numerus apertus”, sino a una dinámica social racional, fundada en el ius naturalismo racional el cual acepta una dinámica social de cambio, alejada de posiciones o fronteras anárquicas sin rumbo o de convicciones individuales extremistas o violentas.
El suscrito condena moralmente a priori, el homicidio o justicia por sus propias manos, ya sean motivados o fundamentados en ideas o condiciones extremistas.
El homicidio grabado y difundido ampliamente del ejecutivo de una corporación o de cualquiera otra persona, no sólo revela la violación del sagrado derecho a la vida lo cual comporta un problema estrictamente jurídico y personal de culpabilidad del indiciado. Aparte de ello la grabación también envía una sensación intimidante, de que nadie está seguro, porque la sociedad no es segura.
Ello comporta un mensaje que tiene como lectura el grado de disfunción social o descontento social, existente en las instituciones que forman parte del andamiaje económico, político y jurídico que rige al sistema de salud de los Estados Unidos.
La existencia de un descontento social contra las corporaciones ha venido desarrollando en forma gradual, desde hace más de tres décadas, de manera silenciosa y ahora parece estar en una etapa violenta, contra los responsables del mal funcionamiento de las instituciones públicas y privadas las cuales rigen pagos y prestaciones de los servicios de salud.
El suscrito observa que los países del llamado Primer Mundo, el verdadero poder no es el político es el poder económico, porque estos son los que financian las campañas de los políticos los cuales legislarán a la conveniencia e intereses de las trasnacionales o corporaciones.
A juicio del suscrito, la legitimación social hoy día y a nivel mundial, carece del poder para implementar leyes y hacer un sistema de gobierno justo y equilibrado, y son las corporaciones los que dictan el rumbo y destino del individuo en educación, transporte, salud y trabajo.
Desde este ángulo político y económico las corporaciones han pasado a ser un “target” de los movimientos sociales o de algunos lobos solitarios que asumen el papel de vengadores y de reinvindicadores sociales. El suscrito sostiene que cada hecho social violento oculta no sólo una condición personal del perpetrador, sino también un sustrato ideológico, filosófico o cultural no fácilmente visible en cada sociedad.
Por consiguiente, los tiroteos en los escuelas, iglesias y supermercados, así como como el embestir de camiones para causar muertes, entrañan algo más que un propósito particular del perpetrador, también comportan el estado de descontento social en el andamiaje de una sociedad determinada. Acciones violentas barnizadas por algún sustrato político, ideológico y cultural del agente perpetrador, se esparcen en todo el territorio norteamericano.
En el presente caso el asesinato en forma pública de un representante de una corporación, devela la existencia de un descontento social contra la corporación que rige la salud de la sociedad norteamericana. Esta violencia, según su perpetrador, es basada y congruente con el manifiesto o comunicado de Ted Kazinsky, mejor conocido como el Unabomber quien señala que los avances científicos y tecnológicos han causado una disrupción social creando un espejismo de prosperidad, pero que en realidad pulverizan y someten al individuo en términos de su calidad de vida salud, material y espiritual, haciéndolo un simple engranaje de una maquinaria económica donde el poder sobre su calidad de vida está en ventaja y por encima de su salud y recursos financieros, ya que las ganancias de la corporación están por encima de las vidas de los asegurados.
Las grandes corporaciones o aseguradoras de la salud ya no deciden a través de Juntas Directivas que discutían la cobertura de los asegurados, aunque sus decisiones siempre fueron en su mayoría negativas. Ahora la decisión sobre la suerte vida y muerte del asegurado, enfermo y sin recursos lo decide un algoritmo, programado y sesgado en contra de los asegurados. Las decisiones tomadas por el algoritmos generalmente son negativas y casi nunca son apeladas, en virtud de qué los asegurados, no tienen los recursos suficientes para enfrentar las grandes defensas de las corporaciones.
El promedio de apelación de las decisiones de las corporaciones, es casi nulo, es del 1% de los asegurados y siempre terminan siendo rechazados en su gran mayoría.
Se puede afirmar que las corporaciones ejercen una “violencia económica” contra sus asegurados debido al poder económico y el poder político que tienen y que nunca regularán la conducta voraz de las corporaciones.
El sistema de salud norteamericano es uno de los sistemas más caros y burocrático del mundo, porque están programadas, para actuar como una maquinaria para hacer dinero, por encima de la vida y salud de sus asegurados.
La policía y otros altos funcionarios del gobierno, sólo ven este hecho social desde un punto de vista penal, lo que a juicio del suscrito es sólo un simple enfoque o arista del problema el cual tiene profundas raíces sociológicas y económicas en la sociedad. Una reciente encuesta sobre este caso. sobre cómo percibe la sociedad este caso determinó que un 41% de una parte de la población norteamericana percibe este hecho como una redención necesaria para la sociedad, contra las corporaciones y un 40% lo ve como un hecho criminal.
La actitud homicida del joven actuante de acuerdo a escritos encontrados se fundamenta en los rechazos frecuentes de la corporación a sus asegurados, así como también se fundamenta filosóficamente en el manifiesto del conocido unabomber Ted kacinsky quien señala que los avances científicos y tecnológicos han creado una brecha en justicia, sometimiento y restricciones al individuo en la sociedad.
También, este hecho homicida ha cosechado elogios y admiración al punto que se ha establecido varias cuentas para financiar su defensa, lo que dibuja un panorama emocional siniestro y un repudio a las corporaciones. Este escenario de violencia es propicio para el desarrollo y captación de ideologías populistas y dictaduras disfrazados de progresismo humanismo y democracia.
La democracia tiene el poder de rectificarse y encontrar el equilibrio y aseguramiento de la propiedad y la familia en términos saludables, y el progreso sin violencias económicas pasivas de las corporaciones, ni la violencia personal activa de la sociedad y de sus individuos.