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Hoy se repite un hecho histórico propio de la terminación de la Segunda Guerra Mundial: El reparto geográfico o zonas de influencias hegemónicas, por las potencias victoriosas.
Este cambio se está construyendo por las dos grandes potencias mundiales: Rusia, Estados Unidos y eventualmente China en un Nuevo Orden Mundial.
Se ha reeditado un hecho histórico, con diferentes actores, pero casi todos en los mismos lugares, este hecho histórico, fué conocido como la Conferencia de Yalta, donde los países victoriosos de la Segunda Guerra Mundial acordaron «repartirse» o ejercer influencias políticas y geográficas en países como Italia, Alemania y en todos los territorios de otros países débiles, económicos y militarmente, como Polonia, Italia, Checoslovaquia, Ucrania, Rumania y otros países. Winston Churchill meses más tarde, calificó a este reparto expansionista, especialmente conformado por Rusia como el «Telón de Acero» en la destruida Europa; otros analistas calificaron a este hecho de repartirse a Europa en dos partes, con la creación de la ahora poderosa Rusia la cual bajó su «Cortina de Hierro» signada por la ideología comunista la cual guiaba Joseph Stalin, quien sin ningún escrúpulos, incumplió los pactos acordados en la Conferencia de Yalta, que consistían en que cada país de Europa y Asia se consolidarán democráticamente como países soberanos, eligiendo de forma democrática a sus gobernantes.
Stalin jamás cumplió de buena fe ese pacto acordado en la Conferencia de Yalta y acto seguido comenzó a imponer en los países débiles militarmente, a Presidentes títeres, a través de fraudes electorales, detenciones y muerte de dirigentes políticos democráticos opositores, que no comulgaban con el comunismo de Rusia, creando así la llamada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que no eran más que la conformación de de Repúblicas o países comunistas satélites, cuyos gobiernos eran afines ideológicos al comunismo de la nueva Unión Soviética.
Desde allí y hasta ahora se había creado un «Orden Mundial» en Europa: La Europa Occidental y la Europa Oriental, y así se mantuvo hasta el reciente colapso del Muro de Berlin y el colapso de la Unión Soviética, donde más de una docena de países llamados Repúblicas Socialistas, adquirieron parcialmente su independencia de la antigua Unión Soviética. Este brevísimo contexto histórico es necesario para comprender ahora, el renacimiento de un Nuevo Orden Mundial bajo el liderazgo de Estados Unidos, Rusia y China eventualmente, pero ya no bajo el factor ideológico, sino bajo el factor geopolítico y geo económico en el mundo, sustentado por el poder de las armas a través de países Proxys en el mundo.
La materialización de este Nuevo Orden Mundial se está implementando a través de la «diplomacia personal» de los dos Jefes de gobiernos de las dos grandes potencias, pero el que se destaca más públicamente, es el dinamismo del gobierno de los Estados Unidos, gobernado por Donald Trump y la Nueva Rusia gobernada por Vladimir Putin, a través de un expansionismo, geográfico, político y económico mundial, como un intento de imponer un Nuevo Orden Mundial (NOM).
Los recientes hechos demuestran que las pretensiones de Rusia de recuperar a su antigua República de Ucrania Georgia, Estonia, Letonia y Polonia son un ambicioso plan expansivo político y económico del renacimiento de ese Nuevo Orden Mundial. Las pretensiones expansivas de Estados Unidos de retomar el Canal de Panamá, de anexarse el territorio semi autónomo de Groenlandia y de ejercer influencias directas en las elecciones de los Presidentes de América Latina, revelan la existencia de ese Nuevo Orden Mundial, basado en factores geopolíticos y geo económicos de estas dos grandes potencias mundiales, hecho sustentado bajo el Documento de Seguridad presentado por los Estados Unidos, que irónicamente ha titulado, bajo el slogan contradictorio de «Paz a Través de la Fuerza»
Sin embargo, la pretensión de un Nuevo Orden Mundial de estas dos potencias encuentran o atraviesan el inconveniente de una tercera potencia mundial como lo es la República de China la cual trata de imponer una geopolítica económica en el mundo a través de inversiones, préstamos y de construcciones de infraestructuras en África en Perú, en Chile, en Argentina y Panamá, mejor conocida esa infraestructura política de hegemonía China como la «Ruta de la Seda». Infraestructuras e inversiones las cuales plantean un serio problema para las pretensiones de Rusia y de Estados Unidos en la construcción de su Nuevo Orden Mundial. Como expongo anteriormente, la expansión de este «Nuevo Orden» no se encuentra motivado ideológicamente, sino económica y militarmente. En este escenario, Rusia y los Estados Unidos como tradicionales potencias mundiales le llevan una ventaja militar a la República China, quien ahora emerge como nueva potencia mundial. El suscrito observa que con el renacimiento de nuevas potencias regionales emergentes, como la India, Turquía, Brasil y otros países han propuesto un «Nuevo Orden Mundial Multipolar», fundamentado en una economía autónoma regida por el proyecto de una nueva moneda, soberanía y «respeto fronterizo» de los países en el mundo.
En este orden de ideas, muchos países del Tercer Mundo se han alineado con el manoseado concepto de un «Nuevo Orden Mundial Multipolar». Un gran número de países del Tercer Mundo y los llamados «No Alineados» a las grandes potencias proponen ese Nuevo Orden Mundial Multipolar, pero carecen de fuerzas económicas y militares.
El suscrito cree que la propuesta o teoría de un Nuevo Orden Mundial Multipolar, solo es perfecto teóricamente, porque en la práctica es imposible que funcione debido a la diversidad de intereses económicos, culturales, geográficos y políticos de cada país. Por lo tanto, la propuesta de un Nuevo Orden Mundial Multipolar fracasará y solo se mantendrá como excusa o alternativa inviable, ya que se impondrá la potencia más fuerte, económica o militarmente, ante los países débiles militar y económicamente, emergiendo una especie de Gendarmería o «Leviatán mundial» en el Nuevo Orden Mundial.
La implementación de este Nuevo Orden Mundial se ha venido construyendo en base a una diplomacia personal o de «afinidad amistosa» entre Donald Trump y Vladimir Putin quienes dibujan o se reparten una especie de «torta geográfica del mundo».
El analista cree que ambos líderes de estas dos potencias mundiales están de acuerdo, de hecho, en ejercer, tomar e imponer su hegemonía en sus zonas de influencias en determinados países del mundo, sin enfrentarse ellos militar o económicamente, sobre todo por aquellos países que están localizados en el continente o hemisferio de sus zonas de intereses o influencias.
Sin embargo, éste analista observa que Europa Occidental liderada por Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido, intentan frenar este Nuevo Orden Mundial, debido a que ellos, es decir, estos países europeos son relativamente fuertes, militar y económicamente y con cierta capacidad de disuación nuclear. Europa ahora parece estar consciente que ha dejado de ser protegida por el «Paraguas Nuclear» de Estados Unidos y que tendrá que defenderse sola.
El nuevo documento geopolítico de seguridad, elaborado por el gobierno de los Estados Unidos, en forma explícita reconoce estar implementando un Nuevo Orden Mundial, donde pretende ser una especie de «Policía del Mundo». Por el otro lado, Rusia antigua Unión Soviética hace lo propio con la anexión de la Península de Crimea perteneciente a Ucrania, con la alianza de hecho de Bielorrusia, Georgia, Uzbekistán y una simbólica alianza con la República China y Corea del Norte, confirman la teoría de un Nuevo Orden Mundial.
El suscrito percibe que estas potencias no solamente cuentan con capacidad disuasiva nuclear, sino también con nuevas tecnologías armamentista de destrucción masiva y con capacidades tecnologicas para colapsar el frágil mundo digital y económico de los países del Tercer Mundo en un mundo globalizado, dónde existe una clara hegemonía tecnológica de estas dos grandes potencias mundiales.
Si bien es cierto que las estructuras militares económicas y digitales de alguna forma presionan o tienen influencias en el mundo, las mismas tropiezan con la diversidad del mundo, no solo geográfico, sino también cultural y religioso en casi todos los países, de manera, que si bien es cierto que las naciones obedecen al concepto de intereses, generalmente militares y económicos. No es fácil ni digerible que estas potencias ignoren a la cultura y religiones de muchos países, ya que estos factores vienen siendo una especie de raíz o Acta de Nacimiento, nacionalidad, raza, etnia, idiosincrasia y gentilicio de cada país, lo que hace difícil el dominio total de los países del mundo. Un ejemplo clásico de esta afirmación, son los países árabes. El Nuevo Orden Mundial parece avanzar rápidamente como un tren de alta velocidad, pero su velocidad y los rieles por dónde transita pueden desencadenar un descarrilamiento.
Trabajo o hipótesis geopolítico mundial, acerca de un Nuevo Orden Mundial, elaborado por Óscar Ceballos Abogado UCV. Politólogo MD en Ohio University. Especialización en Administración Pública. ex Inspector de Tribunales en Venezuela.

Esas mismas aplicaciones nos explica el profesor Dr. Román Eduardo Delgado Urrea en sus clases y conferencias de Geopolítica, aquí en Caracas, Venezuela.