EL SILENCIO NO ES UNA OPCION «ABAJO CADENAS»

Loading

Por Tania Rodriguez

«¡Abajo cadenas!» es una frase icónica del himno nacional de Venezuela, Gloria al Bravo Pueblo, que simboliza la lucha por la independencia, la libertad y el fin de la opresión. La frase representa el clamor histórico por justicia y soberanía contra el yugo colonial, resonando como un llamado a la unidad nacional.

Evoca la ruptura de los lazos de esclavitud y el grito de libertad del pueblo ante la tiranía,

Los derechos humanos son universales, inherentes a cada individuo sin discriminación; inalienables, es decir, nadie puede arrebatarlos; indivisibles e interrelacionados, ya que todos los derechos tienen el mismo estatus y son necesarios para proteger la dignidad humana

La libertad condicional es un beneficio penitenciario que permite a un recluso cumplir la parte final de su condena en libertad, bajo supervisión y cumpliendo requisitos por haber cumplido una fracción de la pena.

La libertad no puede ser condiciona y no puede un grillete ser el símbolo del castigo, ni herramienta para silenciar el libre pensamiento ideológico, al sueño de quienes preñados de Fe quieren una Venezuela inclusiva, en progreso y bienestar, porque eso no es un delito, ni puede haber pena que lo condene.

Para que esta transición sea verdadera, se debe derogar la Ley del Odio, Ley Simón Bolivar, Estado de Conmoción, Memorándum 2792, así como la libertad para todos los presos políticos y la reincorporación de todos los trabajadores despedidos de sus puestos de trabajo por razones políticas con reconocimiento de la injusticia cometida. Solo esas acciones pueden garantizar que el Estado nunca más vuelva a ser un verdugo de sus ciudadanos.

Los venezolanos tenemos una memoria histórica de hombres y mujeres que defendieron nuestra nacionalidad, nuestra soberanía y nuestra independencia. Así como ayer, hoy la valentía del venezolano no permite guardar silencio. El país entero   conoce a profundidad la persecución como método sistemático y político ejecutado por quienes tienen un solo objetivo que es perpetuarse en el poder, sacrificando la vida y la dignidad de las familias venezolanas.

Las consecuencias de romper las cadenas y no guardar silencio ha sido la destrucción de la familia, con mujeres, hombres, adultos, jóvenes y niños separados de sus hogares.

Nunca mas se puede permitir a un gobierno llagar a tanto

La indolencia de un sistema, el trato cruel hacia mujeres que tuvieron que parir entre rejas, perder su embarazo y el trato inclemente hacia niños dentro del espectro autista, no puede ser justificado por ningún documento que transforme a las víctimas en criminales.

Nunca más pensar distinto puede, ni debe ser motivo de persecución. La pluralidad de ideas debe ser protegida como el derecho sagrado que es, garantizando que el miedo no vuelva a silenciar voces.

Los venezolanos gritamos con brío; ¡No a la opresión!

‎En esta nueva etapa, la libertad de expresión no puede ser perseguida y pensar distinto no puede criminalizarse.

El proceso que vivimos no puede convertirse en un sinónimo de olvido. Todo lo contrario, contiene una memoria histórica que separó al país, que tiene millones de venezolanos en diáspora, que condujo a los niveles de inflación más altos y nunca vistos. Es un proceso que necesitamos recordar para «nunca más repetirlo», por ello  la reparación integral de las víctimas y, sobre todo, de aquellas familias que perdieron a sus seres queridos debe darse con métodos, herramientas y normas que le den la paz verdadera e indemnizaciones  a quienes han sido más afectados  por un sistema cruel que buscó robar la dignidad de los individuos,  y aunque hoy sabemos que son miles los que pagaron un precio demasiado alto y que el tiempo no será recuperado «la Justicia» es la única garantía de que Venezuela transite hacia una democracia donde el respeto a los derechos humanos sea la fuente que sane una sociedad dolida, destruida psicológicamente pero con la entereza de renacer con la fuerza espiritual que acompaña a las almas libres y al cuerpo con sangre de aguerridos ciudadanos que con resiliencia sobreviven en una patria que se niega a morir en la desesperanza y por ello se aferran a la Fe porque  vamos de la mano de Dios.

No es con cambios de nombres en los cargos, ni figuritas que se repiten para dar continuidad a un sistema que está menguado, desterrado de los corazones de quienes incluso han descubierto la traición en ellos, pues el desgobierno ha sido total, no distingue edad, sexo, color, raza, creencia, y los que creyeron en ellos sufren las mismas consecuencias de la improductividad, los salarios de hambre, el secuestro de los beneficios contractuales, empresas canibalizadas y aparato mercantil y productivo en su minina expresión empobreciendo la sociedad en general.

Para renacer con verdadera intención de cambio profundo, urge la separación de los poderes, volver a la institucionalidad, recuperar la democracia para asegurar que la opresión quedó atrás, que se vota y se elige y sentir que definitivamente se cortaron las cadenas y el silencio nunca, nunca más sea una opción movida por el miedo.

«¡Un solo sueño, un solo destino; VENEZUELA LIBRE

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *