TRUMP JUEGA EN DOS ESTADIOS PARA CONSTRUIR UN TERCERO

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Columna: DIVAGANDO ANDO Washington Caracas.

Escrito por : Lic Luis M Navarro DCNP 5579 WhatsApp 0416 9903072 X (Twitter) LMNavarroD

Los recientes movimientos entre la Casa Blanca y Miraflores ponen en/ evidencia acciones arriesgadas de Donald Trump, en un horizonte a mediano plazo en el que se alza la figura de María Corina Machado como la reina indiscutible de este tablero geopolítico.

A mediados de enero de 2026, el tablero geopolítico de América Latina ha experimentado un sismo sin precedentes.

Apenas van poco más de 15 días de este nuevo año y la vorágine de sucesos deja sin aliento a media humanidad, principalmente entre la tierra de los Caribes y los Apaches, eso sí sin dejar de lado al Viejo Continente, la estepas rusas, el desierto iraní y las tundras chinas.

La captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses y la posterior designación de Delcy Rodríguez como «presidenta encargada», con el aval de Washington, han reconfigurado las alianzas y las expectativas de poder en la región.

Un escenario que ni Nostradamus y sus predicciones pudieron haber dibujado hace un mes, en diciembre del 25.

La fuerza militarista del chavismo/madurismo, al que siempre apeló para infundir temor entre propios y extraños, fue pulverizada la madrugada del 3 de enero, en un abrir y cerrar de ojos.

La extracción desde Fuerte Tiuna, el bastión militar más importante de Venezuela, de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, esa madrugada para luego aparecer, horas después, esposados en el búnker de la DEA en Nueva York, no dió tiempo para digerir la otra espectacular extracción de María Corina Machado de Venezuela, a principios de diciembre, para ir a recibir su Nobel de la Paz en la gélida Noruega.

Pero dos eventos simultáneos, este 15 de enero de 2026, han sellado este nuevo orden telúrico que mencionamos anteriormente: la visita de la líder opositora María Corina Machado a Donald Trump en la Casa Blanca, y el aterrizaje del director de la CIA en Caracas.

El Encuentro Machado-Trump: se apreció como un reconocimiento a la líder venezolana, hechando por tierra lo que muchos calificaron como un desaire cuando el presidente de Estados Unidos aseguró «no conocerla y que no gozaba con el respaldo de los venezolanos».

María Corina Machado, recientemente galardonada con el Premio Nobel de la Paz, se reunió con Donald Trump en un encuentro cargado de simbolismo pero rodeado aún de ambigüedad política.

EL GESTO DEL NOBEL

En un acto inusual, Machado entregó su medalla del Nobel de la Paz a Trump, declarando que la libertad de Venezuela será posible gracias a su apoyo.

La cordialidad en esta ocasión, por parte de la Casa Blanca ante la visita de MCM, ha derribado los muros que Washington había levantado estratégicamente unos días antes frente a la líder venezolana.

Mientras Machado busca liderar la transición hacia una democracia plena, Trump había expresado públicamente dudas sobre su capacidad de mando interno, calificándola en ocasiones como alguien que no cuenta con el «respeto» total de los factores de poder actuales en Venezuela.

Pero después de la sobremesa en la Casa Blanca, Trump se desparramó en elogios hacia la carismática «Dama de Hierro», a quien no dudo en calificar de «Mujer Maravillosa»

REPERCUSIÓN REGIONAL

Para América Latina, este encuentro envía un mensaje mixto. Los gobiernos de derecha ven en Machado como la última esperanza civil, mientras que los analistas advierten que Trump está priorizando el pragmatismo sobre el idealismo democrático.

Obviamente con los recuerdos de Afganistán e Irak, el pragmatismo de Trump se ve obligado a jugarse la carta de la interina Delcy Rodríguez.

Esto para evitar el caos en las tierras donde se albergan las mayores reservas de petróleo en el mundo. Mano segura no se tranca, dicen en mi pueblo.

¿Hasta cuándo Trump utilizará a Rodríguez? eso sólo lo dirá la velocidad en la que empiece a consolidarse la estabilidad politica-económica-militar en Venezuela.

Mientras la Dama de Hierro, cuál alfarera geoestratégica, busca soldar frenética pero de manera segura los últimos eslabones de su tablero democrático político.

Ya sabemos que cuenta con el masivo respaldo de sus «soldadores populares» (pueblo), ahora sólo falta asegurar las bisagras de los fieles que deben darle el poder.

LA CIA EN CARACAS

El Realismo Mágico Garcíamarquiano se queda corto ante el pragmatismo y el realismo político que se Impone a esta hora, más allá de las actuales aminoradas declaraciones altisonantes de un chavismo bravucón, que muere, poco a poco, entre los suspiros de un madurismo que entró en invierno, en una fría celda de Brooklyn, en Nueva York.

Mientras Machado entregaba su medalla en Washington, el director de la CIA, John Ratcliffe, aterrizaba en el Aeropuerto de Maiquetía. Esta visita «reventó» el tablero por varias razones:

El «reconocimiento por conveniencia estrategica» a Delcy Rodríguez. En este punto no debemos soslayar que la CIA no se reunió con la oposición, sino con Delcy Rodríguez.

Washington parece haber apostado, por ahora, por una «fuerza estabilizadora» proveniente del propio chavismo para evitar un vacío de poder caótico tras la detención de Maduro.

Los Objetivos del «Nuevo Trato» enmarcados dentro la misión de Ratcliffe parecen centrarse en tres ejes que afectan a toda la región:

Seguridad hemisférica: Con ello se pretende garantizar que Venezuela deje de ser un refugio para grupos como la Farc, el ELN, los distintos carteles de la droga regionales, comenzando por el Cartel de los Soles, o de los intereses de potencias extra-regionales (Rusia, China e Irán).

Control Energético: Establecer las bases para la reactivación de la industria petrolera bajo supervisión y beneficio de empresas estadounidenses.

Recuperando, a través de una multimillonaria inversión no sólo la producción, sino también la infraestructura petrolera que alguna vez Hugo Chávez les expropió y, por carambola, cobrarse los daños por los perjuicios ocasionados.

Inteligencia y Narcotráfico: Desmantelar las rutas de los carteles que operaban bajo el ala del antiguo gobierno.

CONSECUENCIAS GEOPOLÍTICAS

El impacto de estos movimientos es profundo y redefine el futuro de América Latina de manera significativa.

Estos movimientos pueden derivar en una consolidación de la Oposición alrededor de la figura de MCM.

La estrategia de EEUU ha generado una tensión evidente entre el liderazgo moral de Machado y el poder fáctico que Washington ha decidido «reconocer» por ahora a una Rodríguez que va camino de salida, en cuanto Trump consolide sus objetivos

Otro aspecto que se visualiza es el aislamiento de adversarios, al negociar directamente con el nuevo mando en Caracas; con lo que EEUU intenta desplazar la influencia de Rusia y China, ofreciendo a cambio el levantamiento de sanciones y estabilidad económica.

Este aspecto ha sido inmediato. Por lo menos Pekín ha emplazado a Caracas al pago de la cuantiosa deuda que el chavo/madurismo engendró desde hace 26 años con los asiáticos, y que alcanza, en lo que se conoce, la bicoca cifra de más de 20 mil millones de dólares. Punto a tomar muy en cuenta a la hora de la estabilización.

El Efecto Dominó en la Región no se hizo esperar y países como Brasil y Colombia observan con cautela. El pragmatismo de Trump sugiere que EEUU prefiere un «orden autoritario controlado», por un tiempo incierto, que garantice recursos y seguridad, por encima de una transición democrática inmediata pero potencialmente inestable. Pero que con MCM en ciernes esas son aristas que habrán de sopesar y pulir para, de esa manera, respetar la decisión expresada por los venezolanos el pasado 28 de julio de 2024. ¿Nuevas elecciones con garantías de pulcritud y supervisión verificable?

Donald Trump abiertamente está jugando al papel de árbitro de la transición, con estabilidad garantizada, suministro energético confiable y seguridad fronteriza a toda prueba.

María Corina Machado, líder indiscutible moral (Premio Nobel) apuesta a respetar las elecciones donde resultó triunfante Edmundo González Urrutia, o en su defecto a unas elecciones libres y a una transición civil inmediata.

Por su parte, Delcy Rodríguez, presidenta encargada (avalada por EEUU), con su rol cada vez más limitado, apunta a preservar el control interno y evitar la cárcel.

Mientras que la CIA / John Ratcliffe busca ser el enlace operativo en Caracas para erradicar la influencia rusa/iraní y el narcotráfico.

La jugada de Washington es arriesgada: al validar temporalmente a una figura del antiguo régimen mientras recibe con honores a la líder civil María Corina Machado, Trump está jugando en dos tableros. El resultado determinará si Venezuela se encamina hacia una democracia real o hacia un modelo de «autoritarismo tutelado» por los intereses de seguridad de Estados Unidos.

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