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***Un informe de Amazon Underworld revela que siete grupos criminales operan en seis países amazónicos, imponiendo toques de queda, reclutando jóvenes y desplazando comunidades indígenas.

El 67% de los territorios de 987 municipios amazónicos de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela están amenazados por grupos armados y redes criminales. Así lo reporta Amazon Underworld, una alianza colaborativa de medios que documenta delitos transfronterizos y economías ilícitas que afectan al medioambiente en la Amazonía.
El informe, publicado el 21 de octubre, expone que en las zonas estudiadas un 32% de la población enfrentó intimidaciones de múltiples grupos, y que siete agrupaciones criminales o armadas operaban en al menos dos y hasta cuatro países distintos.
Las siete agrupaciones, según el estudio, son Comando Vermelho, Primeiro Comando da Capital (PCC), Comandos de la Frontera, Segunda Marquetalia, Estado Mayor Central (EMC), Ejército de Liberación Nacional (ELN) y Los Choneros.
“Para recopilar información sobre la presencia de estructuras del crimen organizado y grupos armados en toda la Amazonía, entre marzo y septiembre de 2025 realizamos entrevistas con fuentes primarias en el territorio, investigamos documentos oficiales y presentamos solicitudes de acceso a la información”, indican los autores del informe.
Las principales fuentes del estudio fueron líderes indígenas y religiosos, miembros de la comunidad, oficiales de policía, fuentes de inteligencia, fiscales, empresarios locales, miembros de grupos armados y personas con contacto directo con actores armados y economías ilícitas.
“Los grupos armados han comenzado a gobernar territorios, dictando toques de queda y controlando la movilidad sobre los ríos y en las zonas rurales. A veces obligan a las poblaciones a abrir nuevas carreteras en la selva y aplican formas rudimentarias de justicia con castigos violentos para quienes desobedecen sus normas”, apuntan.
Presencia de grupos armados en territorios amazónicos
El estudio señala que la llegada de grupos armados a estas comunidades incrementa la violencia, deteriora su entorno natural, genera migración interna y lleva a los jóvenes a interesarse por actividades ilícitas como la minería de oro y el tráfico de drogas.
“Los jóvenes son reclutados por estructuras armadas que les ofrecen pagos mensuales nunca antes vistos en sus comunidades. Quienes expresan públicamente su preocupación por el control criminal enfrentan amenazas o asesinatos, especialmente en Colombia y Brasil”, se lee en el informe.
En muchas de las zonas estudiadas, el crimen organizado se ha convertido en la principal economía local.
Los investigadores señalan que las comunidades indígenas amazónicas son blanco del crimen organizado porque obstaculizan el desarrollo de las actividades delictivas, además, cuentan con grupos de vigilancia indígena y prácticas colectivas de gestión de la tierra para proteger sus territorios.
Se ha demostrado que los pueblos indígenas están mejor capacitados en la conservación forestal de la selva tropical más grande del mundo, conformada por ocho países. Por ello, el estudio advierte que “proteger su vida comunitaria, sus mecanismos de defensa y sus alternativas de subsistencia es esencial para la protección y la supervivencia de la Amazonía”.
La violencia en la Amazonía: un tema que debe tocarse en la COP30
Los investigadores exponen que el control criminal sobre grandes extensiones de la Amazonía debe ser un tema urgente en las mesas de negociación de la COP30, ya que obstaculiza la conservación y limita la acción climática.
Por ello, los autores proponen a los tomadores de decisiones fortalecer la autonomía territorial indígena, mejorar la cooperación entre países amazónicos, implementar políticas públicas integrales que trasciendan las respuestas represivas y garantizar la protección de los defensores ambientales.
Desde la COP30, Bram Ebus -criminólogo, periodista y uno de los autores del informe- plantea que, para salvaguardar y preservar los ecosistemas necesarios para la mitigación climática, es imprescindible abordar el tema del crimen organizado.
“Muchas veces nos preguntamos: ¿cuándo empiezan a dominar las economías ilícitas y qué piensa el crimen organizado? Es ahora. Son los criminales quienes comienzan a dictar reglas de convivencia, a decidir quién puede entrar o salir de un territorio. Agravan las actividades económicas y se convierten en un obstáculo para que las comunidades amazónicas hagan lo que mejor saben hacer: preservar un bosque que necesitamos a nivel mundial para mitigar el cambio climático”, declaró en un video publicado en las redes de Amazon Underworld. Huella Zero
