Lula insiste en mediar entre Venezuela y EE. UU. pese a sus fracasos

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El presidente brasileño busca reposicionar a Brasil como potencia diplomática, mientras suaviza su postura frente a Maduro

Encuentro entre Donald Trump y Luis Ignacio Lula Da Silva. Foto Crédito Web

Kuala Lumpur/Río de Janeiro – El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, volvió a asumir un papel de mediador en una crisis regional. Esta vez se ofreció a actuar como interlocutor entre Estados Unidos y Venezuela, propuesta que llega después de haber fracasado en su intento, junto con Gustavo Petro, de facilitar un acuerdo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición venezolana tras las controversiales elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.

La iniciativa fue revelada el domingo por el canciller brasileño, Mauro Vieira, tras el encuentro de Lula con el presidente estadounidense, Donald Trump, en Kuala Lumpur, durante la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

“El presidente Lula planteó el tema y afirmó que América Latina es una región de paz. Se ofreció a ser un contacto, un interlocutor, como lo ha sido en el pasado con Venezuela, para buscar soluciones mutuamente aceptables”, indicó Vieira.

El anuncio llega en un momento de alta tensión regional, luego de que Washington desplegara fuerzas navales y aéreas en el Caribe, y el propio Trump confirmara el envío del portaaviones más grande de su flota como parte de una nueva fase de su campaña antidrogas. Maduro denuncia que esta maniobra militar busca “desestabilizar al gobierno legítimo de Venezuela”.

Un intento de mediación que no prosperó

Antes de presentarse como mediador entre Caracas y Washington, Lula da Silva intentó, junto con Gustavo Petro y Andrés Manuel López Obrador, destrabar el conflicto político venezolano que estalló tras las elecciones del 28 de julio, en las que el Consejo Nacional Electoral proclamó a Nicolás Maduro como ganador.

La oposición mayoritaria denunció fraude y reclamó la publicación de las actas electorales, algo que el chavismo se ha negado a hacer. Lula y Petro exigieron transparencia y propusieron repetir los comicios con observación internacional, pero la iniciativa fue rechazada por ambas partes.

María Corina Machado, líder de la oposición y principal movilizadora del voto ciudadano, calificó la propuesta de “una falta de respeto” a la soberanía popular. “Las elecciones ya ocurrieron y el pueblo habló”, dijo.

Del lado del oficialismo, Diosdado Cabello desestimó la idea. “En Venezuela no hay segunda vuelta. Aquí ganó Nicolás Maduro”, dijo.

Analistas consideran que la mediación de Lula y Petro “se agotó en su fase activa”. Ricardo Ríos, consultor político, señaló al diario Voz de América que ambos mandatarios “buscaron una salida diplomática, pero subestimaron la rigidez del régimen chavista y la falta de incentivos reales para negociar”.

Lula da Silva, entre el pragmatismo y el silencio sobre Venezuela

En sus primeros meses de mandato, el presidente brasileño Lula da Silva calificó al gobierno de Nicolás Maduro como “muy desagradable” y con “sesgo autoritario”, aunque evitó llamarlo dictadura. Con el paso del tiempo, su postura se ha suavizado: aunque no reconoce oficialmente la reelección de Maduro, ha dejado de denunciar los abusos de derechos humanos y sostiene que los problemas de Venezuela deben ser resueltos por los propios venezolanos.

A pesar del fracaso de su iniciativa conjunta con Gustavo Petro para mediar en la crisis venezolana, Brasil mantiene un interés directo en la estabilidad del país vecino, especialmente por el impacto migratorio. Más de medio millón de venezolanos viven en Brasil, y cerca de tres millones en Colombia, lo que ha llevado a Lula a intentar reducir las tensiones entre Caracas y Washington, incluso en medio de un distanciamiento diplomático marcado por el veto brasileño a la entrada de Venezuela al grupo BRICS.

Con esta nueva propuesta de mediación, Lula busca reposicionar a Brasil como potencia diplomática regional, presentándose como un puente entre ideologías enfrentadas. Sin embargo, su iniciativa se ve empañada por las contradicciones de su discurso frente a un gobierno señalado internacionalmente por violaciones sistemáticas de derechos humanos. Con información del El Nacional

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