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***Confían en la justicia de Dios ante lo que hoy están viviendo de manera injusta.

Redacción – Mientras las familias del estado Bolívar se preparan para el brindis de año nuevo, para decenas de hogares en Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana no habrá motivos de festejo. El 2025 cierra con una herida profunda: la silla vacía de quienes permanecen privados de libertad por motivos políticos, dejando un vacío que ninguna luz de bengala puede iluminar.
Un brindis marcado por el dolor
Nombres como Omaira Salazar, Juan Valor, Virgilio Laverde, Jorge Sambrano, Rodrigo Pérez, Cipriano Díaz, Ramón Bejarano, Fernando Serrano, Álvaro Mora, Edgar Sarabia, Fidel Brito, Simón Florentino Chacón, Marwin González, Daniel Romero, entre otros resuenan en las oraciones de sus familiares, ya que hoy no están junto a sus seres queridos. Para ellos, el paso al 2026 no es solo un cambio de calendario, sino un día más de resistencia frente a la injusticia.
El doble sufrimiento: Detenidos y familiares
El padecimiento es compartido y devastador. Puertas adentro, los detenidos enfrentan condiciones inhumanas: Omaira Salazar con padecimientos cardíacos, tensiones altas y otras patologías de salud. Además de los casos como Edgar Sarabia y Ramón Bejarano, quienes ahora enfrentan dificultades de salud, y que han empeorado estando privados de libertad, Fidel Brito lucha contra el Párkinson sin atención médica adecuada; Juan Valor sufre las secuelas de una parálisis facial; y Daniel Romero padece un cuadro crítico de salud. A esto se suman los traslados arbitrarios, como el de Simón Florentino Chacón a Caracas, que imposibilitan las visitas de sus seres queridos por falta de recursos.
«El 2026 llega, pero ellos no», refiere un familiar de los presos políticos del estado Bolívar.
Fuera de las rejas, el sufrimiento no es menor. Madres, esposas e hijos viven en un estado de «depresión y nostalgia constante». Las familias no solo lidian con el corazón roto por la ausencia, sino con el miedo a represalias y el desgaste económico de un sistema judicial estancado que les niega incluso el derecho a una defensa privada.
El clamor
Para estas familias, el 2025 termina con una súplica dirigida al cielo y a las instituciones: justicia y libertad. El sentimiento es unísono: la verdadera Navidad y el verdadero año nuevo solo llegarán cuando puedan decir “una Navidad contigo”.
Confían en la justicia de Dios ante lo que hoy están viviendo de manera injusta.
