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*** Trás más de cuatro años de detención fue puesto en libertad el Defensor de Derechos Humanos.

Redacción- – En un movimiento que sacude el tablero político nacional este domingo 1 de febrero, se confirmó la liberación de Javier Tarazona, principal voz de la ONG FundaREDES y uno de los presos políticos más emblemáticos del país. Su salida de prisión ocurre apenas 48 horas después de que la administración de Delcy Rodríguez anunciara una Ley de Amnistía General y coincidiera con la llegada de la delegación diplomática de EE. UU. a la capital.
Un símbolo de la lucha por los derechos humanos
Tarazona, quien permanecía recluido en el Sebin desde julio de 2021, fue excarcelado bajo condiciones que aún están siendo precisadas por sus abogados. El activista fue detenido tras denunciar los vínculos entre grupos irregulares y fuerzas de seguridad en la frontera venezolana, convirtiéndose en un caso prioritario para organismos internacionales como la CIDH y la ONU.
Familiares y miembros de la sociedad civil se concentraron en las afueras de los centros de detención para recibir al activista, cuyo estado de salud había sido motivo de alarma constante durante su cautiverio.
¿Efecto dominó por la Ley de Amnistía?
La liberación de Tarazona es interpretada por analistas como la primera señal tangible del impacto de la nueva política judicial del gobierno interino. Fuentes cercanas al Ministerio Público sugieren que esta medida forma parte de los acuerdos para la restitución de relaciones con Washington, tras la llegada de la encargada de negocios Laura Dogu.
- El dato: Tarazona lidera una lista de más de 300 civiles y militares que los sectores democráticos exigen sean liberados plenamente.
- La reacción: «Es un paso necesario, pero la justicia será completa solo cuando no quede un solo preso de conciencia en Venezuela», declaró un vocero de FundaREDES tras conocer la noticia.
Tensión en el ambiente político
Mientras los defensores de DD.HH. celebran la noticia, sectores del oficialismo mantienen el foco en su exigencia propia: la liberación de Nicolás Maduro. Esta dualidad de «libertades» en juego marca el ritmo de una transición que apenas comienza y que tiene a la comunidad internacional como testigo directo.
