Coalición de Guayana toma las calles contra la represión y la crisis laboral

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***Más de 30 organizaciones gremiales y la sociedad civil pactan una agenda de conflicto en la calle para exigir un cronograma electoral inmediato y la restitución de los derechos laborales devastados.

Cruz Hernández. Foto Cortesía

Ciudad Guayana (Redacción) – La periferia industrial de Guayana vuelve a convertirse en el epicentro de la resistencia laboral. Un total de 32 organizaciones sindicales, gremiales y movimientos de la sociedad civil han sellado una alianza estratégica bajo el nombre de Fuerza Unitaria de Trabajadores. Esta coalición busca unificar las demandas económicas con la exigencia de un cambio político estructural, reactivando las movilizaciones masivas en el estado Bolívar.

La primera demostración de fuerza está programada para este 3 de junio. En Ciudad Guayana se ejecutará una concentración bajo estrictas medidas de seguridad y ubicación reservada, antes el acoso de los organismos policiales del estado.

Respuestas conjuntas ante el acoso estatal

La articulación de este movimiento surge también como un mecanismo de autodefensa frente a la política de amedrentamiento que ejecutan las autoridades locales. Los portavoces gremiales señalaron directamente a la gobernación del estado Bolívar por instrumentar a los cuerpos de seguridad pública para cercar y vigilar las asambleas de los trabajadores durante las últimas concentraciones en los lugares de lucha de ciudad Guayana.

Cruz Hernández, representante laboral de la siderúrgica Sidor, denunció la sistemática persecución en las plantas y convocatorias públicas. «Mandan los cuerpos represivos, este movimiento quiere dar respuesta unitaria a esa represión. Denunciamos a la gobernadora del estado Bolívar y a Héctor Silva, quienes se han dedicado a mandar a los cuerpos represivos del Estado a los trabajadores».

La narrativa oficialista que defiende una supuesta recuperación macroeconómica contrasta drásticamente con la realidad operativa de las empresas básicas de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y la pulverización del salario real. La dirigencia sindical argumenta que la estrategia gubernamental consistió en atomizar las protestas mientras se eliminaban las conquistas históricas de las contrataciones colectivas. “Estamos viendo el momento estelar que vive en el país y se requiere la unidad de los trabajadores, gremios y sociedad civil. Aquí estamos dirigentes que hemos dado una palabra de unidad y ahora vamos a cumplirla», enfatizó Hernández.

Mairobys Hernández. Foto Cortesia

La resistencia de las familias guayanesas

El conflicto ha dejado de ser exclusivamente de las empresas de Guayana para transformarse en una causa familiar. Amas de casa, madres y personal de enfermería se han sumado activamente a las asambleas, argumentando que el colapso del emporio industrial destruyó la calidad de vida en los hogares de la región más fuerte del país, donde el salario mínimo legal ni siquiera cubre el costo del transporte público diario.

Doris Escalante, ama de casa y vecina de la parroquia Cachamay, describió el panorama inflacionario que asfixia el presupuesto familiar. «De los 180 días que da la constitución, quedan 30 días, se les acabo el tiempo, queremos elecciones libres ya con un cronograma transparente. El dólar aumenta, no tenemos alimento, no tenemos calidad de vida, hoy un pasaje vale 140 y el sueldo está en 130 bolívares».

Por su parte, Mairobys Hernández, vocera de los movimientos independientes, reflejó el cambio de postura de la ciudadanía frente a las amenazas de sanción o despido. «Todos estos gremios estamos unidos en una sola voz; Venezuela. Ya pasamos el tiempo de miseria, hambre, viendo a nuestros viejos morir sin medicinas. Queremos elecciones libres lo más pronto posible para reivindicar nuestros derechos. Recuerden, señores del gobierno, el miedo se cambió de acera. Somos mujeres luchadoras y valientes».

Ramon Bejarano. Foto Cortesía

Una hoja de ruta alineada con la transición

Las acciones de la coalición se fundamentan políticamente en los principios del manifiesto de Panamá, el documento de consenso opositor respaldado por María Corina Machado que traza la ruta hacia la redemocratización del país.

El defensor de derechos humanos y expreso político, Ramón Bejarano, concluyó reafirmando que las medidas judiciales y policiales ya no surten el efecto inhibitorio del pasado. «El cambio viene, aquí estamos los que queremos que el país cambie. Hemos denunciado día a día la corrupción, irregularidades y lo que hicieron fue perseguirnos. Vamos a estar en la calle. Sin miedo».

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