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*** Los venezolanos, expertos en resiliencia, continúan adaptándose con creatividad, pero el costo humano de esta inestabilidad crónica sigue siendo alto. La economía dolarizada informal ofrece oxígeno diario, pero no sustituye una moneda nacional sólida y confiable

Caracas (El Carabobeño) – El precio del dólar en Venezuela está acercándose peligrosamente al valor nominal del billete de mayor denominación en circulación: el de 500 bolívares. Este miércoles, la divisa norteamericana comenzó su cotización del día en 493,37 bolívares; 3 más que el valor del día anterior; lo que haría pronosticar que, de seguir la tendencia, el fin de semana el valor del dólar alcance esa cifra récord.
En el mercado paralelo (la referencia real para la mayoría de las transacciones), un dólar se cotiza actualmente entre aproximadamente 600 y 750 bolívares, según plataformas como Binance y monitores independientes. Eso significa que un solo billete de 500 bolívares ya vale hoy menos de un dólar estadounidense.
Esta situación no es solo numérica: es un poderoso símbolo de la erosión del poder adquisitivo de la moneda nacional y revive recuerdos de episodios hiperinflacionarios anteriores.
¿Qué implica esto exactamente?
Cuando el billete de mayor denominación pierde valor hasta equipararse (o acercarse) a una unidad de moneda extranjera fuerte como el dólar, se genera una pérdida de funcionalidad práctica del dinero, según explican economistas consultados por Efecto Cocuyo, que en esta ocasión pidieron reservar sus identidades.
Otra consecuencia serán las dificultades para transacciones, pues pagar cantidades medianas requiere muchos billetes, lo que complica el comercio diario; aunque en Venezuela persiste aún la falta de efectivo en las calles.
Los expertos vaticinan que esto afectará además la llamada “psicología económica”, que refuerza la dolarización informal de la economía, pues la gente seguirá con la tendencia de ahorrar, fijar precios y cobrar en dólares como método preferido.
También se prevé mayor presión inflacionaria: Los comerciantes ajustan precios al alza anticipando mayor devaluación, creando un círculo vicioso.
Contexto del dólar en situaciones anteriores
Venezuela ha vivido esto varias veces en la última década:
● 2017: El billete de mayor denominación era de 20 mil bolívares (pre-reconversión). En el mercado negro, equivalía a cerca de 1 dólar cuando el paralelo superó esa barrera. Se hablaba de “billetes que no alcanzan ni para un café”.
● Período 2018-2019: Hiperinflación extrema. Se emitieron billetes de hasta 1 millón de bolívares soberanos, pero la devaluación los volvió obsoletos rápidamente. Hubo reconversiones monetarias (eliminación de ceros) en 2018 y 2021 precisamente para “sanejar” el cono monetario.
● 2021 (Bolívar Digital): Tras eliminar seis ceros, los billetes volvieron a tener sentido temporalmente. Sin embargo, la falta de anclaje fiscal y monetario ha llevado nuevamente a esta erosión.
En cada ocasión, el gobierno ha respondido con nuevos billetes (como los de 200 y 500 bolívares incorporados recientemente) y anuncios de aumentos salariales, pero sin resolver las causas estructurales: emisión monetaria excesiva, caída de producción y dependencia del petróleo.
Esto genera eficiencia en lo informal, pero inestabilidad: un cambio brusco en la tasa puede alterar drásticamente el poder adquisitivo de un día para otro.
Salario mínimo e “ingreso mínimo integral”
El salario mínimo base sigue en 130 bolívares mensuales desde 2022. Equivale a menos de 0,30 dólares al tipo oficial y aún menos en paralelo. Prácticamente simbólico. El ingreso mínimo integral (anunciado recientemente por Delcy Rodríguez) equivale a 240 dólares mensuales (aprox. un aumento del 26%). Se compone principalmente de bonos: unos 200 USD vía “bono contra la guerra económica” + 40 USD de cestaticket de alimentación. Para pensionados, alrededor de 70 USD.
Los venezolanos, expertos en resiliencia, continúan adaptándose con creatividad, pero el costo humano de esta inestabilidad crónica sigue siendo alto. La economía dolarizada informal ofrece oxígeno diario, pero no sustituye una moneda nacional sólida y confiable.
