“Unidad en la Coincidencia” rechaza una Junta de Gobierno impuesta: “Es un riesgo severo para la libertad y la democracia”

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*** El movimiento de trabajadores, bajo la vocería de Jean Franco y Alejandro Alvarez, advierten que plantear una junta de cúpulas sin consultar a los ciudadanos desplaza el liderazgo legítimo de María Corina Machado y abre las puertas a una cohabitación con el oficialismo.

Ciudad Guayana (Redacción) — En un momento de definiciones profundas para el futuro del país, el movimiento de trabajadores Unidad en la Coincidencia manifestó su rechazo absoluto a las propuestas de instalar una Junta de Gobierno en Venezuela, con una fórmula que consideran una imposición cupular que vulnera la soberanía de los ciudadanos y pone en riesgo la democracia y libertad del País.

A través de un análisis riguroso de la realidad política y social, los voceros sindicales Jean Franco y Alejandro Álvarez explicaron por qué la solución a la crisis venezolana no puede construirse a espaldas de la voluntad popular expresada en las urnas.

El valor del sufragio frente a las salidas de cúpula

Para el dirigente Jean Franco, el respeto a la voluntad ciudadana manifestada tanto en las primarias de octubre de 2023 como en las elecciones presidenciales de julio de 2024 es un principio innegociable. Desde su perspectiva, cualquier intento de suplantar esos resultados por un acuerdo de oficina representa un retroceso democrático.

El vocero recordó que más del 80% de los venezolanos eligieron una ruta y un liderazgo muy claro. Franco señaló que crear una junta de gobierno significaría ignorar esa decisión soberana y entregar el destino de la nación exclusivamente a las personas que logren conformar dicho grupo.

Las tres alertas del sector laboral sobre la cohabitación

La dirigencia de Unidad en la Coincidencia detalló de manera muy cordial pero sumamente contundente los tres grandes peligros que encierra la propuesta de una junta de transición no electa, comenzando por el desplazamiento del liderazgo legítimo al pretender diluir la representación de María Corina Machado, quien cuenta con un respaldo popular indiscutible y fue clave para el triunfo electoral de Edmundo González Urrutia. A esto se suma el riesgo de cohabitar con el oficialismo debido a que una junta de esta naturaleza, para ser viable ante los factores que sostienen el poder real en el país, exigiría el reparto de cuotas políticas, lo cual obligaría a los venezolanos a convivir y gobernar con las mismas estructuras que la mayoría decidió cambiar en las urnas, abriendo la puerta a una preocupante continuidad del chavismo gobernante. Finalmente, alertan sobre la pérdida del mandato popular directo al propiciar una alianza de cúpulas mixtas donde podrían confluir sectores de la oposición tradicional, el gobierno e incluso factores señalados de colaborar con el régimen, una coalición que terminaría por devaluar y neutralizar las reformas económicas, laborales y sociales que los trabajadores necesitan con urgencia para recuperar su calidad de vida.

La Constitución como única ruta para la estabilización

Frente a las alternativas que se debaten al margen de las leyes, Alejandro Álvarez, secretario general del sindicato Sidernac, recordó que el marco legal del país ya contempla los mecanismos para resolver la crisis actual sin necesidad de inventar figuras de facto.

Álvarez explicó con mucha claridad que históricamente las juntas de gobierno surgen cuando un sector toma el poder por la fuerza, algo que no se corresponde con la realidad de quienes proponen esta vía hoy en día. El líder sindical enfatizó que en Venezuela no existe un vacío de poder conceptual, sino una ruptura del hilo constitucional que debe subsanarse estrictamente bajo las reglas de la Carta Magna.

El dirigente sindical insistió en que los artículos 233 y 234 de la Constitución dictan con precisión el camino a seguir para la sustitución presidencial, obligando a convocar a elecciones libres. Álvarez recalcó que la vigencia de la Constitución no se pierde por el hecho de que el gobierno decida desconocerla, por lo que la prioridad absoluta de la sociedad debe ser defender la ley fundamental a ultranza.

Un llamado a la organización propia frente al tutelaje externo

Con la sensatez que caracteriza a los líderes que viven el día a día de las plantas industriales, Álvarez analizó con honestidad el panorama internacional. El vocero de Sidernac señaló, que la transición no puede quedar como un proceso abierto y sin fechas definitivas, y lamentó que los grandes actores internacionales actúen muchas veces bajo sus propios intereses y no bajo las necesidades urgentes del pueblo venezolano.

Álvarez describió con preocupación la realidad de los venezolanos, quienes sufren el deterioro diario de los servicios de salud, una educación cada vez más precarizada y una devaluación constante que pulveriza el valor del salario quincena tras quincena. Para el dirigente, la reconstrucción del aparato productivo y el rescate de la dignidad familiar no vendrán como un milagro del exterior, sino como el resultado de la organización y la unión de las bases.

La propuesta de los trabajadores es clara y sumamente respetuosa del marco democrático. Consiste en avanzar decididamente a través de una ruta constitucional que contemple la liberación total de los presos políticos, el retorno seguro de los exiliados, la reestructuración transparente de los poderes públicos y un calendario electoral definitivo que le devuelva la soberanía al pueblo Venezolano.

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