![]()

Escrito por: Celestino Aponte.
Estas notas no pretenden un análisis teórico sobre comunicación política ni un juicio riguroso sobre el desempeño comunicacional de los actores políticos y sociales a propósito de la tragedia nacional del 24 de junio y el momento politico.político. Mas bien es una descripción que trata de reconocer en primera instancia los rasgos del comportamiento comunicacional de los actores principales y del venezolano. en general. Vayamos al grano.
La tragedia sufrida por Venezuela el pasado 24 de junio, especialmente en Caracas y el estado La Guaira, sobrepuesta -si cabe el término- a la policrisis general, de vieja data, que arrastra el país desató discusiones serias, por una parte, y diatribas menos serias al respecto.
A pesar del dolor y la tristeza de las víctimas y de todos los venezolanos, en paralelo a los gestos y actos solidarios, incluso heroicos, brindados por toda la población y los voluntarios de todos los rincones del país que se desplazaron hacia la zona de desastre, el momento no pudo escapar al debate político “a la venezolana”. Vale decir, apasionado y cargado de epítetos y descalificaciones.
Desde el alto gobierno y funcionarios del Estado se pudo, y se puede, descifrar un “discurso político” centrado en desmentir lo obvio y justificar el inexplicable retardo de la respuesta oficial a la emergencia producida por el movimiento telúrico, además del reprochable intento de obtener beneficio político de las acciones de los órganos del Estado y socorristas internacionales para atender a las víctimas.
Las organizaciones políticas que conforman la plural oposición venezolana muy poco se han referido al hecho puntual de la tragedia, salvo alusiones genéricas solicitando canalizar la solidaridad y ayuda internacional a través de organismos internacionales, tímidos reclamos al gobierno para que atienda la emergencia y llamados a la unidad nacional; pero sobre la crisis política que se “exacerbó en extremo” en el presente, el discurso político ha sido y es superficial. Ante el colapso del Estado, la ineficacia e ineficiencia del gobierno interino, el impacto negativo por la ausencia práctica del principio de separación de poderes, controles y contrapesos que incidieron en la magnitud del desastre la oposición no atina a presentar un relato político consistente y unitario.
Personalidades, académicos, periodistas, “influencers”, actores políticos internacionales, la Junta Directiva de la Asamblea Nacional elegida en el 2015 y movimientos sociales han presentado propuestas e iniciativas -discutibles- sin que las formaciones políticas tomen partido sobre ellas. A la par, en las redes sociales se escenifica un afiebrado debate entre partidarios y seguidores de los distintos lideres políticos. Sin querer descalificar a ningún opinador, sólo por comodidad, digo que leo y escucho en las redes a verdaderos “mánager de tribuna” discutiendo y opinando airadamente sobre políticas y estrategias que responden a buenas intenciones, sueños y deseos, pero muy distantes de la realidad. Discursos que oscilan entre dos puntos perfectamente identificables: los elogios. halagos y loas, por una parte, y descalificaciones e insultos por la otra.
Es obvio que la tragedia del 24 de junio tiene dos causales. El natural movimiento de la tierra y la política pública que permitió, promovió, permisò y construyó edificaciones sin cumplimiento de normas antisísmicas, en suelos no aptos para tales construcciones y sin la fiscalización necesaria sobre los materiales y técnicas de construcción empleados. Sumatoria de negligencia y corrupción. Este solo hecha o variable aconsejan un discurso político serio de la oposición venezolana. El debate y las soluciones sobre el estado ruinoso de la administración pública no puede ser postergado para un futuro incierto: cuando se supere la situación y el dolor que nos agobia. Es necesario un plan politico coherente y unitario, amen de comunicarlo Es necesario un plan político coherente y unitario, amen de comunicarlo correctamente para convocar a todo el país a trabajar ordenadamente en pro de objetivos concretos. Dejar atrás la locura exhibida en las redes sociales.
De las consideraciones anteriores nace el reclamo al liderazgo político sobre la urgencia de un relato político claro que articule el propósito de cambio tantas veces pregonado con un sólido sentido de la realidad y el momento. Un discurso claro sobre lo que es posible ahora, dadas las condiciones, el estado real de las fuerzas propias y las del adversario, una valoración objetiva del comportamiento del gobierno de USA, que señale una hoja de ruta viable y coherente despojada de actitudes “principistas” y dogmáticas y con los pies sobre la tierra. Sin dar concesiones a cierto pragmatismo ramplón y acomodaticio. Estimo que Edmundo Gonzàlez Urrutia, María Corina Machado y los jefes de los partidos y movimientos políticos Primero Justicia, Acción Democrática-Resistencia, Voluntad Popular, COPEI, CONVERGENCIA, Encuentro Ciudadano, UNT. MPV, Causa R, Espacio Consenso y Guayana Libre le deben a los venezolanos ese discurso político tan esperado.
