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***Edwin Sambrano, Atenea Jiménez, Rodrigo Cabeza y José Luis Farías definen la ruta hacia la reinstitucionalización nacional

Panamá (Redacción) – El reciente encuentro político en territorio panameño entre dirigentes de la izquierda democrática y la líder opositora María Corina Machado marca un punto de inflexión en la estrategia para superar la crisis política y social venezolana. Este acercamiento, más que una coincidencia táctica, representa la convergencia de diversas visiones políticas que, tras un profundo análisis de la realidad nacional, han decidido cerrar filas en torno a la necesidad de un cambio profundo, democrático y transparente. La presencia de figuras que históricamente militaron en corrientes de izquierda y que hoy se encuentran frontalmente desligadas del oficialismo, demuestra que la reconstrucción del país requiere obligatoriamente de una alianza transversal.
Edwin Sambrano, en representación de la Alianza por la Soberanía y la Democracia, planteó que el restablecimiento del orden constitucional parte de reconocer la voluntad mayoritaria expresada a favor del doctor Edmundo González Urrutia. En caso de que factores de fuerza impidan su juramentación, Sambrano sostuvo que la alternativa debe ser un proceso electoral libre, competitivo y verificable, que incluya una profunda depuración del registro electoral y la garantía del derecho al voto para los millones de venezolanos que se encuentran en el exterior. A su juicio, esta ruta debe estar marcada por la ética y el respeto a la soberanía popular, bajo la dirección de María Corina Machado, quien ostenta un mandato legítimo otorgado por la ciudadanía.
El dirigente hizo un llamado a transformar la unidad política en un consenso social inclusivo, señalando que cualquier acuerdo que ignore a los sectores populares carecería de sustento real. En este sentido, denunció la ausencia de la Fuerza Trabajadora en los documentos previos de concertación y exigió formalmente la restitución constitucional del trabajo y sus beneficios, tal como lo establece el artículo 91 de la Carta Magna. Sambrano subrayó además que la relación con actores internacionales como Estados Unidos debe ser demandante en positivo, orientada siempre a acelerar una transición democrática que refleje la realidad y las necesidades críticas que padece la población venezolana actualmente.
Finalmente, Sambrano abogó por una reinstitucionalización que defienda la democracia participativa por encima de las estructuras sometidas a los dictados de un régimen de facto. El dirigente instó a los ciudadanos a organizarse para ejercer la soberanía bajo la protección de los artículos 333 y 350 de la Constitución, desconociendo la legitimidad de autoridades surgidas de farsas electorales. En materia de desarrollo, rechazó cualquier enfoque que apueste a una parcialización exclusiva del mercado, proponiendo en su lugar una economía productiva, sostenible y centrada en el bien común, donde los trabajadores y las madres sean los ejes fundamentales de una inversión social orientada a la creación real de bienestar y oportunidades.

Por su parte, Atenea Jiménez reafirmó durante la jornada que la sociedad venezolana demanda una solución urgente a la crisis económica y una construcción democrática profunda. Jiménez enfatizó que el compromiso de la Alianza por la Soberanía y la Democracia incluye la erradicación del sistema represivo y la liberación de los presos políticos, garantizando que nunca más se vulneren los derechos humanos en el país. La ruta trazada contempla la creación de un nuevo Consejo Nacional Electoral que permita garantizar los derechos políticos y conduzca a un proceso electoral transparente, competitivo y verificable, con la debida inscripción de todos los venezolanos tanto dentro como fuera del territorio nacional.
Centrados en una nueva alianza
El dirigente político José Luis Farías acudió a la cita bajo su investidura como secretario general nacional del partido Centrados en la Gente, ratificando su respaldo irrestricto a la ruta de transición pacífica y el restablecimiento del orden constitucional en Venezuela, liderada por María Corina Machado.
Esta articulación surge tras un debate interno en Centrados y el consecuente deslinde institucional del excandidato presidencial Enrique Márquez, cuya vocería fue revocada por desviarse de la línea política acordada por los sectores democráticos. La ruptura definitiva de la alianza con Márquez se produjo tras sus polémicas declaraciones de afecto hacia el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, así como por su respaldo irrestricto al proyecto de reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos promovido desde la Asamblea Nacional, posturas que las bases de Centrados rechazaron tajantemente al considerarlas contrarias a la estrategia unitaria de cambio político.

El desmantelamiento de la izquierda dogmática: la postura de Rodrigo Cabezas
Un elemento de especial relevancia en este encuentro ha sido la participación de Rodrigo Cabezas, economista, expreso político del gobierno de Nicolás Maduro y figura clave del chavismo original, quien se desempeñó como ministro de finanzas durante el gobierno de Hugo Chávez. Cabezas, tras una trayectoria como miembro activo del Partido Socialista Unido de Venezuela, ha marcado una distancia irreversible con el modelo de gestión actual. Su ruptura no ha sido silenciosa, pues se ha convertido en una de las voces más críticas contra las políticas económicas implementadas por Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez.
Para Cabezas, la gestión actual representa una desviación total de los objetivos sociales que en su momento se plantearon. El exministro ha denunciado de manera recurrente cómo las decisiones de Maduro y su equipo económico han conducido a la destrucción del aparato productivo, la hiperinflación y el colapso de los niveles de vida de los venezolanos. Al unirse a esta plataforma política junto a María Corina Machado, Cabezas simboliza el desmantelamiento de la izquierda oficialista, reconociendo que el bienestar de la sociedad no nace del estatismo ni de la represión, sino de un modelo de economía productiva, sostenible y libre, bajo el estricto imperio de la Constitución.
Este bloque de dirigentes reafirma que, ante el escenario de facto que atraviesa Venezuela, la respuesta no puede ser otra que la organización ciudadana. El compromiso final de esta alianza es edificar una democracia participativa que ponga fin a la crisis, garantizando que la soberanía popular sea la verdadera fuerza que guíe el destino de la nación en los años venideros.
