Argentina escribe otra pagina de épica mundialista al separar a Inglaterra del sueño de la final

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***Con un gol agónico de Lautaro Martínez en el descuento y la rebeldía de Enzo Fernández la albiceleste remonta un partido de máxima tensión en Atlanta y se cita con España en Nueva Jersey

Enzo Fernández celebrando su primer Gol. Foto Crédito Web

Atlanta (Redacción) — En otra hazaña cargada de sufrimiento, temperamento y un dramatismo que ya es marca registrada, la selección argentina derrotó por dos a uno a Inglaterra en el clásico disputado en Atlanta. Con este triunfo épico, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni se clasificó a la final del Mundial de dos mil veintiséis, donde buscará revalidar su título el próximo domingo diecinueve de julio en Nueva Jersey ante España.

El encuentro tuvo todos los condimentos de una batalla histórica, jugada con el cuchillo entre los dientes desde el silbatazo inicial y resuelta con la mística intacta de un plantel que no sabe lo que es rendirse.

Un arranque caliente y la guerra de nervios sobre el césped

El clásico de los clásicos no tardó en picarse sobre el terreno de juego. Apenas corrían tres minutos de partido cuando un manotazo de Enzo Fernández sobre Elliot Anderson desató el primer gran tumulto de la tarde, dejando claro que los límites de la intensidad física se llevarían al extremo. Diez minutos más tarde, el guardameta Jordan Pickford chocó intencionalmente a Giuliano Simeone para arrebatarle el balón tras señalarse un fuera de juego, lo que encendió aún más los ánimos de la delegación albiceleste.

El planteamiento de Thomas Tuchel buscó herir de gravedad por el sector izquierdo mediante la velocidad de Anthony Gordon y el desequilibrio de Jude Bellingham. No obstante, la zaga argentina respondió con una agresividad extrema. Cristian «Cuti» Romero desactivó una peligrosa internada de Bellingham con una barrida monumental, mientras que Enzo Fernández celebró como un gol propio una recuperación milimétrica ante Gordon en el límite del área. La tensión alcanzó su punto álgido cuando Leandro Paredes le extirpó un balón al propio Bellingham tras arrojarse al césped y se lo gritó con rabia en el rostro.

A pesar del esfuerzo argentino por bajar las revoluciones inglesas antes de la pausa de hidratación, el peligro británico seguía latente. Emiliano «Dibu» Martínez tuvo que volar de manera espectacular para despejar un tiro libre venenoso, mientras que la primera gran pincelada de Lionel Messi llegó a los treinta y seis minutos, apilando rivales como muñecos y provocando la amonestación de Anderson.

El golpe de Gordon y la desesperada búsqueda del campeón

Anthony Gordon celebrando el primer Gol de Inglaterra. Foto Crédito Web

La charla del capitán en el túnel de vestuarios fue directa y movilizadora, instando a sus compañeros a jugar con la pelota al pie. La reanudación trajo dos ocasiones consecutivas de Julián Álvarez que rozaron la apertura del marcador, pero la efectividad estuvo del lado europeo.

Al minuto cincuenta y cinco, tras un rechazo corto de Lisandro Martínez, Rogers envió un centro preciso desde la derecha para que Anthony Gordon se anticipara a Nahuel Molina y mandara la pelota al fondo de la red, decretando el uno a cero para Inglaterra.

El golpe obligó a Scaloni a mover la pizarra con urgencia. El técnico dio entrada a Nicolás González para ganar profundidad, y posteriormente sumó a Gonzalo Montiel, Nicolás Otamendi, Rodrigo De Paul y Lautaro Martínez para volcar por completo el campo hacia el arco inglés. Argentina rozó el empate con un testazo de Alexis Mac Allister que se estrelló en el poste y un remate desviado de González tras un centro milimétrico de Messi, mientras los ingleses se replegaban en su área buscando resistir el asedio.

La rebeldía de Enzo, las manos en las orejas y el estallido de Lautaro

La insistencia argentina encontró su recompensa en los botines de su jugador más punzante de la tarde. Enzo Fernández, quien ya había avisado con varios remates lejanos, exigió primero una estirada soberbia de Pickford al minuto ochenta y cuatro. En la siguiente acción de peligro, apenas un minuto después, el volante recogió el esférico fuera del área y sacó un derechazo cruzado e inatajable para sellar el ansiado uno a uno. En medio del delirio, el mediocampista celebró de cara al banquillo inglés llevándose las manos a las orejas, emulando el histórico e irreverente gesto del Topo Gigio para responder con rebeldía a las provocaciones y el menosprecio previo de los británicos.

Lautaro Martínez celebrando con sus compañeros el segundo Gol de Argentina. Foto Crédito Web

El empate no aplacó el hambre del campeón del mundo, que olió la debilidad de una Inglaterra totalmente desbordada. Con el partido sumergido en los nueve minutos de tiempo añadido, la genialidad de Lionel Messi apareció al minuto noventa y dos para enviar un centro preciso al corazón del área, donde Lautaro Martínez se elevó de manera monumental para clavar un cabezazo letal que consumó la remontada definitiva y desató el desahogo absoluto de todo un país.

Con el silbatazo final, Argentina celebra otra noche de épica pura y viaja a Nueva Jersey con la firme ilusión de bordar la cuarta estrella en su camiseta y regalarle una nueva página de gloria a la leyenda de Lionel Messi.

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