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*** A solo minutos de que ruede el balón en la semifinal del Mundial 2026, revivimos los cinco duelos que transformaron un juego de pelota en una batalla geopolítica y emocional sin comparación en el deporte rey.

EE.UU. (Redacción) — La tensión se corta con un hilo. En apenas unas horas, el mundo entero se paralizará para presenciar el sexto capítulo de la rivalidad más volcánica, dramática y apasionante en la historia de las Copas del Mundo. Argentina e Inglaterra se ven las caras este miércoles 15 de julio de 2026 en una semifinal de infarto.
Para los dirigidos por Lionel Scaloni, vigentes campeones del mundo, es la oportunidad de sellar el boleto a la gran final en el que muy probablemente sea el último torneo mundial de Lionel Messi, quien curiosamente enfrenta a los tres leones en un partido oficial por primera vez en su legendaria carrera. Para la Inglaterra del alemán Thomas Tuchel, comandada por Harry Kane y la joya Jude Bellingham, es la oportunidad dorada de cobrarse décadas de humillaciones y cuentas pendientes.
Pero este partido no es un cruce cualquiera; es un choque de placas tectónicas que arrastra mitos, trampas, genialidades y heridas que aún supuran. A continuación, repasamos el «top» de los cinco enfrentamientos históricos que pavimentaron el camino de odio, respeto y genialidad de este clásico inmortal, ordenados desde el menos trascendental hasta la obra de arte absoluta.
Top 5: Chile 1962 — Cuando la calma precedió a la tormenta en Rancagua
El primer cruce mundialista entre ambas naciones tuvo lugar el 2 de junio de 1962 en la ciudad chilena de Rancagua. Hoy en día cuesta imaginarlo, pero en aquel momento no existía rencor político ni cuentas pendientes; eran simplemente dos selecciones de fútbol disputando la fase de grupos.
Inglaterra se impuso con un contundente tres a uno gracias a los goles de Ron Flowers, un jovencísimo Bobby Charlton y el letal Jimmy Greaves, mientras que por la albiceleste apenas pudo descontar José Sanfilippo. Aquel partido ocupa el último lugar del ranking porque careció por completo de la tensión dramática que definiría los encuentros posteriores. Fue un resultado estrictamente deportivo que precedió a la tempestad que estallaría apenas cuatro años más tarde.
Top 4: Corea y Japón 2002 — La redención de Beckham y la herida abierta de Bielsa

El destino, que suele comportarse como el más caprichoso de los guionistas, llevó la Copa del Mundo de 2002 al imponente domo de Sapporo para escenificar una de las venganzas personales más famosas del fútbol moderno. Cuatro años antes, David Beckham había sido crucificado por toda la prensa y la fanaticada inglesa tras ser expulsado ante Argentina.
La albiceleste de Marcelo Bielsa llegaba a la cita asiática como la gran candidata al título, armada con figuras de la talla de Batistuta, Verón, Crespo y Aimar. Sin embargo, al minuto cuarenta y cuatro, un penal cobrado con furia por el propio Beckham selló el uno a cero definitivo a favor de los ingleses. Aquella derrota significó el principio del fin para una de las generaciones argentinas más brillantes, que terminó eliminada en fase de grupos en una de las decepciones más dolorosas de su historia.
Top 3: Inglaterra 1966 — El escándalo de Ratín, el insulto de «animales» y el semáforo que cambió el fútbol
El verdadero nacimiento de la ferocidad y el odio deportivo entre ambas naciones no ocurrió en un despacho político, sino en el césped sagrado de Wembley durante los cuartos de final de 1966. En un encuentro sumamente áspero que terminó uno a cero a favor de los locales con gol de Geoff Hurst, el capitán argentino Antonio Ratín fue expulsado de forma incomprensible por un árbitro alemán.

Ratín, al no entender el idioma, exigió un traductor, y ante la negativa, decidió sentarse en señal de protesta sobre la alfombra roja reservada exclusivamente para la Reina Isabel II, estrujando un banderín británico al retirarse. Al finalizar el encuentro, el técnico inglés Alf Ramsey encendió la mecha para las décadas siguientes al referirse públicamente a los futbolistas argentinos como «animales». Como dato histórico extraordinario, la incomprensión idiomática de ese día obsesionó al árbitro inglés Ken Aston, quien poco después, mientras conducía por Londres y miraba los colores de un semáforo, inventó las tarjetas amarilla y roja que hoy rigen las canchas del planeta entero.
Top 2: Francia 1998 — 120 minutos de pura genialidad, una expulsión infantil y un héroe vegetariano
Si de fútbol puro y drama cinematográfico se trata, el duelo de octavos de final en Saint-Étienne es considerado una obra cumbre de las Copas del Mundo. El partido comenzó a revoluciones máximas con goles tempraneros de penal por parte de Gabriel Batistuta y Alan Shearer, seguidos de una genialidad inolvidable de un joven Michael Owen de dieciocho años que adelantó a Inglaterra. Argentina respondió antes del descanso con un gol de pizarra ejecutado por Javier Zanetti tras un tiro libre ensayado en secreto durante años.

El segundo tiempo trajo la polémica cuando David Beckham cayó ante una provocación de Diego Simeone y, desde el suelo, le propinó una patada infantil frente al árbitro que le costó la tarjeta roja. Con diez hombres, Inglaterra aguantó el empate dos a dos hasta la tanda de penales, donde se erigió la figura de Carlos «Lechuga» Roa, el arquero vegetariano argentino que atajó los remates de Paul Ince y David Batty para enviar a su país a la siguiente ronda en una noche de infarto.
Top 1: México 1986 — El día en que Diego vengó una guerra con trampa y poesía eterna

No hay debate posible: el 22 de junio de 1986 en el Estadio Azteca se escribió el partido más legendario, místico y recordado de la historia del fútbol. Disputado apenas cuatro años después del doloroso conflicto bélico de las islas Malvinas, el encuentro cargaba con una atmósfera de tensión patriótica que superaba por mucho lo deportivo.
En una ráfaga de apenas cuatro minutos de diferencia en el segundo tiempo, Diego Armando Maradona inmortalizó las dos caras del fútbol. Primero, con la famosa «Mano de Dios», al suspenderse en el aire y empujar pícaramente el balón con la mano izquierda ante la salida de Peter Shilton. Luego, para borrar cualquier atisbo de duda, Maradona recorrió sesenta metros en poco más de diez segundos dejando en el camino a cinco defensores ingleses y al arquero para firmar el «Gol del Siglo». Aquella tarde maravillosa, que coronó la narración eterna de Víctor Hugo Morales y obligó al propio goleador inglés Gary Lineker a contener las ganas de aplaudir, elevó esta rivalidad a la categoría de mito universal.
Hoy, cuarenta años después de la hazaña maradoniana, el destino vuelve a cruzarlos en una semifinal mundialista que promete paralizar corazones. Con el peso de la historia, las heridas del pasado y el deseo de gloria eterna flotando en el aire, Argentina e Inglaterra se preparan para escribir una nueva página dorada en el libro del fútbol mundial
