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Para el Economista José Luis Alcocer el salario, especialmente el devengado en bolívares, sufre un proceso de pulverización continua. En una economía dolarizada, el bolívar funciona solo como unidad de cuenta para transacciones pequeñas o pagos legales; al depreciarse, el salario real se reduce drásticamente.
Explicó Alcocer que los trabajadores pierden la capacidad de cubrir la canasta básica. Si los ingresos están estancados en bolívares, su valor relativo frente a los precios dolarizados (que actúan como ancla de valor) disminuye cada vez que el tipo de cambio ajusta al alza. Existe una correlación directa entre la depreciación del bolívar y el costo de los alimentos. En Venezuela, gran parte de los insumos agrícolas, fertilizantes y productos terminados son importados o dependen de costos indexados al dólar.
“Por otra parte”, argumentó “Los comerciantes, ante la incertidumbre y la necesidad de reponer inventarios, ajustan sus precios al tipo de cambio de mercado (o incluso por encima, anticipándose a futuras devaluaciones). Esto genera que, al devaluarse la moneda frente al dólar, los precios en bolívares aumenten inmediatamente para evitar la pérdida de valor del capital invertido”.
En zonas como Ciudad Bolívar, este impacto es particularmente sensible debido a la logística de distribución desde el centro del país y la proximidad con dinámicas fronterizas. La inflación alimentaria no es solo un fenómeno monetario, sino logístico: cualquier incremento en el tipo de cambio aumenta los costos de transporte y comercialización, los cuales son trasladados íntegramente al consumidor final.
La depreciación del bolívar actúa como un impuesto regresivo que afecta principalmente a quienes perciben sus ingresos en moneda nacional. Mientras la moneda no adquiera fortaleza el costo de los alimentos seguirá siendo el indicador más crítico del deterioro del bienestar social. Y la única forma que la moneda sea fuerte será cuando tenga respaldo en divisas en el Banco Central de Venezuela y eso se logra a través de las exportaciones, lo cual con el actual régimen está lejos de producirse.
El problema económico actual en Venezuela ha devenido en un problema político. Es decir, debe haber un cambio en el modelo político, económico y social.
