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*** Doble terremoto desnuda la falta de planes de contingencia que hunden a Venezuela en el caos.

Redacción – El panorama en las zonas afectadas por el devastador doble terremoto que sacudió al país es cada vez más desolador. Mientras el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, intentaba maquillar la crisis ofreciendo cifras de asistencia en un nuevo reporte oficial, la realidad en las calles desmiente la narrativa gubernamental: el colapso del sistema de atención evidencia una total falta de un plan de contingencia operativo para asumir una situación de esta magnitud.
Las alarmantes cifras oficiales
El balance presentado por las autoridades ya contabiliza 430 réplicas y arroja datos que tienen al país de luto:
1.430 personas fallecidas** confirmadas.
3.232 heridos reportados.
3.142 damnificados que hoy sobreviven en refugios improvisados.
A pesar de que el gobierno asegura haber realizado más de 12.000 atenciones médicas y distribuido toneladas de alimentos, las denuncias sobre la centralización de la ayuda y la ineficiencia logística crecen minuto a minuto.

Familias desesperadas: El dolor de los rescatados que no llegan
Detrás de la frialdad de los números se esconde el verdadero drama humano. En los estados más afectados, cientos de familias viven horas de absoluta desesperación. Impera el llanto y la frustración en las afueras de las estructuras colapsadas, donde los mismos ciudadanos —con sus propias manos y sin equipos adecuados— intentan remover el concreto ante la mirada impotente de funcionarios que carecen de herramientas especializadas.
Por redes sociales hemos constatados como familiares piden ayuda urgente, pare sus seres queridos que siguen allí abajo, atrapados en los escombros.
La inacción y la demora en los rescates críticos incrementan con cada hora la probabilidad de que la alarmante cifra de fallecidos siga aumentando drásticamente.
La gran mentira: Un Estado sin plan de contingencia operativo
A pesar de la propaganda oficial que durante años aseguró que el país estaba preparado para eventos sísmicos de gran escala, el doble terremoto desnudó la cruda verdad: **Venezuela no cuenta con un plan de contingencia operativo real.**
La falta de coordinación institucional, el colapso inmediato de los hospitales públicos por escasez de insumos básicos y la tardanza en activar protocolos de emergencia internacional demuestran la negligencia de una gestión que priorizó la política sobre la seguridad civil. El despliegue tardío y desorganizado ha dejado en claro que las instituciones están sobrepasadas, dejando la vida de miles de venezolanos a la deriva.
