DESINFORMACIÓN SOBRE EL VIAJE DE MCM A OSLO

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Narrativas ficticias

Escrito por : Luis M Navarro D /CNP 5579.

El reciente Premio Nobel de la Paz otorgado a la líder opositora venezolana María Corina Machado y su posterior viaje desde la clandestinidad hasta Oslo, Noruega, generaron una ola de atención mediática y, simultáneamente, un caldo de cultivo para la desinformación o «sesinformación» (una combinación de sesgo y desinformación).

La salida de MCM de Venezuela, un evento naturalmente rodeado de secretismo y peligro por su situación de persecución política, se convirtió en un escenario propicio para la creación y difusión de narrativas ficticias.

Estas narrativas no solo buscaron confundir a la opinión pública, sino que también pudieron haber tenido como objetivo socavar la legitimidad de su premio y la operación que la llevó a la libertad temporal.

Las tácticas de desinformación observadas
y más comunes utilizadas en este tipo de situaciones de alto perfil incluyen:

Creación de «Pistas Falsas» (Red Herrings): Se plantearon múltiples y contradictorias rutas de escape y métodos de traslado (aviones, botes, disfraces), con detalles exagerados o completamente inventados.

Esto busca sembrar la duda sobre la veracidad de cualquier información, incluso la oficial o la revelada por fuentes creíbles como The Wall Street Journal (que atribuye la operación a un viaje marítimo a Curazao con apoyo de aliados).

No me cabe duda que detrás de tantos Fake se encuentra el servicio de inteligencia cubano G2 y sus marionetas teloneras vernáculas del Sebin y DGCIM, actuando como comparsa sobre la tarima de la desinformación.

La exageración y ficción dramática se afianzan sobre narrativas que incluyen disfraces elaborados (como el uso de una peluca para evadir controles militares, mencionados en una fuente periodística, aunque difícil de verificar de manera independiente) o maniobras de alta tensión no confirmadas.

Uno de esos episodios narrados que ni Gabriel García Márquez lo hubiera hecho mejor. En su mundo de Realismo Mágico, llegaron a incluir en la misma escena a migrantes deportados de EEUU, diplomáticos de esa nación, aviones, aeropuertos vacios y sin control alguno y la audaz maniobra de la misma MCM de ponerse al mando del aparato que la llevaría a Noruega.

Aunque algunos detalles pueden ser ciertos, su magnificación desvía la atención del contexto político del evento (la huida de una líder por motivos de seguridad) y lo convierte en un mero espectáculo, intentando restarle méritos a la verdadera proeza de la líder venezolana y ahora mundial

Con esa puesta en escena se busca atacar a la credibilidad de las fuentes prestigiosas y de alta credibilidad.

La desinformación a menudo se dirige a desacreditar las fuentes que revelan los hechos reales. Al proponer varias versiones, se puede argumentar que «nadie sabe la verdad», lo que erosiona la confianza en el periodismo serio y en las declaraciones de la propia María Corina Machado.

Todo ese escenario bien montado apunta a la tramoya de la propaganda política y a la distracción de los verdaderos objetivos de esta lucha por la Libertad de Venezuela.

Las narrativas ficticias, especialmente aquellas promovidas por actores vinculados al régimen, intentan desviar el foco del reconocimiento internacional a la lucha por la democracia. Al enfocarse en el «cómo» salió (a menudo sugiriendo intervenciones extranjeras o métodos deshonrosos), se minimiza el «por qué» tuvo que huir: la necesidad de evadir la detención para recibir el Premio Nobel de la Paz por la defensa de los derechos humanos y la Democracia en Venezuela.

Es por eso la de importancia de la verificación de los hechos, en estos momentos de alta frecuencia informativa y, por supuesto, siempre sin importar el acontecimiento. Hay que verificar.

En casos como este, la desinformación se aprovecha de la falta de conocimiento directo y del factor emocional. Es fundamental que el público se enfoque en los hechos centrales confirmados.

Lo peor es lo que sucede en cuanto a desinformación especialmente en las RRSS.

No se trata sólo de reenviar hechos fantasiosos, mentiras elucubradas por el régimen y sus granjas de bots.

El problema se acentúa cuando nos topamos con consumidores y creadores de contenidos en las RRSS que se niegan a admitir que han caído en la desinformación, en los Fakes, y aseguran tener a Dios agarrado por las barbas en materia informativa. Prefieren vivir engañados a tener que admitir su error por la difusión y generación de falsas narrativas.

La proliferación de historias ficticias sobre el escape de MCM es un claro ejemplo de cómo la desinformación utiliza eventos noticiosos complejos para manipular la percepción pública y de paso distorsionar a la opinión pública, nacional e internacional, obligando a los medios y a la ciudadanía a esforzarse continuamente por la verificación cruzada y la distinción entre el drama y el dato cierto verídico, que tal como están las cosas debe ser materia de práctica diaria obligada y constante..

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